lunes, 16 de enero de 2017

Nueve claves muy prácticas para controlar la ira



La ira es una emoción muy compleja y difícil de manejar. La ira es una emoción primaria natural. Hacia cierto sentido es bueno tener ira, porque así nos podemos indignar y reclamar por algo injusto. Pero si la ira es permanente y muy intensa, esta ira es dañina porque puede llevar a la agresión de uno mismo y los demás.

Las manifestaciones negativas de la ira son: amargura, enojos, gritos, los insultos, ironías. 

Causas:
La ira surge cuando se experimenta injusticia real o imaginaria. Surge enojo también cuando vemos que un familiar es víctima de enojo. 

Hay otra razón por la que surge la ira. Las expectativas no satisfechas llevan a la frustración. Es decir, lo que no se logra, lleva a la desilusión y frustración que genera en posibles respuestas negativas como ira intensa.

Una tercera razón puede ser por cosa que pasaron en tu infancia y que no pudiste controlar. Tú mente guardó una gran mentira: “solo con la violencia se logra todo”. Esta mentira hay que sacarla porque no se necesita la violencia para obtener algo, la paciencia es mejor.

¿Qué es lo correcto?
Una respuesta positivas es cuando llegamos a entender que las cosas no siempre se darán como pensamos o queremos. Algo siempre fallará porque el ser humano comete errores. Errar es de humanos y, con ello, aprendemos a corregirnos  para crecer.

Los vasos de cristal sí se rompen. Muchos piensan tan egocéntricamente que nadie debe romper un vaso, o que no se debe cometer un solo error. Castigan verazmente cuando una persona falla. Esta actitud egoísta hace mucho daño y la persona debe cambiar. Debe saber que no siempre él o ella será el centro de atención y que no siempre obtendrá lo que quiere en el momento que quiere.

En general debemos aprender a entender como interpretamos el mundo y cómo funciona la vida. No siempre será como queremos. Debemos recordar que el ser humano es valioso y significativo, pero  no todas las circunstancias de la vida y expectativas están a disposición de todos o en el momento en que se espera. Este mundo está lleno de frustraciones, tensiones, exigencias y, para muchos, es difícil dar una respuesta.

La ira enferma a la persona
Gritar, ser irónico o golpear es una reacción agresiva. Es problema cuando es intensa, con mucha frecuencia o se expresa de manera inadecuada. La ira intensa o frecuenta causa estrés físico extremo en el cuerpo.

La ira es un sentimiento que encubre otros sentimientos.
 La ira es la que más se expresa, pero hay que estar atento a los sentimientos que oculta la ira o que encubre. Por ejemplo si  a una persona le dicen que lo van a despedir y, si más es hombre, este no expresara el miedo y el temor sino que se mostrara contrariado y enojado. O si una mujer es maltratada, no expresará  tristeza o frustración, sino enojo y gritara y sermoneará a la familia.

Claves para controlar la ira
La ira no desaparecerá, es un mecanismo natural del ser humano, pero si se puede canalizar de manera adecuada.  Se debe crear un espacio para su manifestación sana, sin dañarse ni dañar a otros. Entre más enojo y agresión, más ira. Es como un embudo, mientras más se contenga las otras emociones, más saldrá la ira. Por tal motivo se recomienda lo siguiente:

1. Debes ampliar las emociones. Identifica la emoción correcta y evita caer solo en el enojo. Por ejemplo, si  la persona que pierde su trabajo expresa en realidad la tristeza o temor, disminuirá su ira. Además recibirá más apoyo de la familia.

2. Hay que  aprender a ver el punto de vista de los otros. Solo así podemos ver si estamos equivocados o no y si se justifica nuestra ira. La ira sale cuando se interpreta un hecho a la luz de lo que yo quiero y las cosas que no salen como se quería o esperaba.  Un enojo mal sano no permite disfrutar de la vida. Cuando la persona no solo piensan en su punto de vista, sino que mira el del otro, deja su egocentrismo y de esa manera es más fácil disminuir el enojo.

3. El enojo puede ser fruto de interpretaciones erradas acerca de los acontecimientos. Quienes se enojan fuerte y frecuentemente deben pensar en las interpretaciones de las situaciones que les hacen enojar.
¿Qué cosas me hace enojar?
¿Qué pienso de lo que está ocurriendo?
¿A qué le temo? ¿Es una amenaza a qué?

4. Busca una actividad que te calme. Puede ser ir al jardín a arreglar las plantas, o salir de paseo al parque cercano. Ve al jardín o a un lugar donde puedas respirar hondo y pensar. El aire si oxigena el cerebro y calma las tensiones.

5. Si estas a punto de explotar, ve a un lugar apartado y allí grita o desfoga tu ira, pero eso sí, evita dañarte. Es preferible que salgas a que te quedes para discutir o pelear.

6. Cuando te hayas calmado, aborda el tema con tranquilidad con la o las personas que hayan provocado tu ira. Practica lo que vas a decir. Nunca te quedes callado. A veces es difícil hablar, pero debes hacerlo, caso contrario irás guardando resentimientos.

7. Investiga otras causas que te están provocando ira. Quizá sea algo que pasó en tu infancia: impotencia, violencia que no pudiste parar y, por ello, tomas este mecanismo de defensa, pero debes saber que las mentiras del pasado hay que sacarlas  y buscar otra forma de actuar porque si las hay.


8. Busca ayuda si no puedes controlar tu ira por más que lo intentas. Ten ánimo, sabemos cómo luchas y lo difícil que es. Pero busca ayuda y verás cómo cambia tu vida.


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