viernes, 6 de enero de 2017

Ocho claves vitales para que los niños tengan buenas relaciones


El relacionarse con los demás es un proceso que empieza en la infancia. Del vínculo y el apego que tenga el niño en la infancia dependerá su vida adulta sana. Si no logra tener fuertes vínculos en la infancia, en su vida adulta, caerá en aislamiento, depresión, ansiedad, enfermedades mentales y físicas.

¿Cómo puedes ayudarlo a vincularse de mejor manera en su infancia? Toma en cuenta las siguientes consideraciones:

1. El primer vínculo o relación que tiene el niño recién nacido es con su madre. Recuerda que en el vientre está bien protegido, alimentado y sin frío. El momento que sale del vientre, el niño se halla en aislamiento emocional, pero luego que el doctor lo lleva a los brazos de su madre, recibe directamente de la madre el calor, el alimento, el amor. Allí empieza su primer vínculo emocional.

2. El niño con el tiempo interioriza el cuidado y amor que tú le das como madre y comienza a almacenar esos recuerdos de cuando fue cuidado y consolado. Interioriza lo que tú como madre haces por él o ella. Esta internalización de tu amor y cuidado le da seguridad. Acumulará estos recuerdos y los usará en tu ausencia de madre y le ayudará a relacionarse con otra persona que le cuida.

3. El niño necesita muchas experiencias amorosas, miles momentos de conexión para guardarlos y sentirse seguro. Así se construyen los rastros de memoria de amor y conexión de cuidado, que luego el dará a otros.

4. A medida que la relación se torna más fuerte contigo, el niño puede llegar a otro nivel. Puede recibir la experiencia de ser amado constantemente, incluso aunque tú no estés. También llegará a amarte fuertemente. Todo este amor que recibe lo ayudará en su vida adulta. Ante el miedo o dolor, pensará en ti y en todos aquellos que lo aman y sacará valor y esperanza. Además esta constancia emocional permite a tu  niño de tres años jugar solo en el patio sin miedo  o permite que tu esposo trabaje en su oficina sin que tú estés a su lado.

5. El vínculo entre tú y tu niño, es el inicio de todo proceso, físico, psicológico y neurológico dentro del niño. Debes saber que para eso se hizo la maternidad. Tu cercanía ayuda a tu niño a enfrentar la vida, a ser parte de la humanidad, a tener una pertenencia en este mundo.

6. Si tu niño se vincula bien en su primer año de vida, el segundo año se volverá más independiente, seguirá con los vínculos y reconocerá qué está bien o qué está mal. También aprenderá  cómo debe tratar con el fracaso.

7. La seguridad que gana tu niño en este proceso, le ayuda a ir confiado a involucrarse con otros, donde desarrollará  vínculos de amistad y se sentirá que es parte del grupo. Al sentirse bien como parte del grupo desarrollará más vínculos, primero con los del mismo sexo y luego con los del sexo opuesto con el enamoramiento.

8. Al haber desarrollado fuertes lazos con familia y  amigos, podrá sentirse que puede dejar el hogar, conseguir un trabajo, ir a la universidad, etc. En esta nueva etapa de universidad desarrollará amistades  que lo ayudarán a prepararse mejor para la vida adulta. Es allí donde tendrá vínculos fuertes que lo animaran y apoyarán el resto de su vida.



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