Es difícil escoger una profesión y
más cuando no se ha tenido la dirección correcta. Una profesión es más que una actividad,
es una vocación, nace de lo más profundo del ser, nace de la ilusión de hacer
aquello que más se ama para servir a la sociedad, de aportar con las
habilidades innatas que del fondo del
ser surgen.
Una profesión es actividad y vocación. Ayudará a la persona a
desenvolverse no solo para obtener medios económicos, sino que le dará satisfacción
personal para el resto de su vida porque se desempeñara en el campo que sabe
para el cuàl fue hecho y que lo ha afirmarà con los conocimientos y
herramientas que adquirirà luego del estudio pertinente en una institución
educativa superior o tecnológica.
Esta más que comprobado que las
personas que siguen su vocación son más felices, productivos y rinden mejor. No
le temen al medio en que se desenvuelven porque saben que esa es su casa, el
lugar donde han soñado estar.
Lamentablemente, hoy en día son
muchos los jóvenes que no tienen una buena orientación de los padres, en mucho casos se les obliga y presiona a escoger algo en lo que sus
hijos no son hábiles. Estos son los candidatos al fracaso, trabajarán un buen
tiempo en lo que fueron obligados a estudiar, pero el mismo cuerpo y la mente
les presionarán a dejar lo que no les gusta.
Trabajar en algo para lo
cual la persona no tiene la vocación, es
presionarte, angustiante y doloroso emocionalmente. La persona una y otra vez se culpa por no haber sido fuerte con sus
padres por haberlo presionado a estudiar algo que no quería, a tal punto que en
muchos casos los llega a odiar; en otros
casos se culpa así mismo por haberse dejado influenciar por criterios de
amigos o conocidos.
Por todas estas razones, es mejor que no presiones a tus hijos a
estudiar algo que no está dentro de su vocación
o habilidades innatas, si no quieres que fracase. Si quieres que permanezca
estable en un solo trabajo, que sea feliz con lo que hace, no obligues a seguir
una carrera que a ti como padre te gusta. Aquí,quien debe escoger su carrera es
tú hijo.
Muchos chicos ya lo intuyen, ya
saben que quieren, pero hay que ayudarlos a reforzar a través de acercarlos a su profesión, a través de distintas actividades o
conocimiento de las carreras, preguntando a profesionales del área, llevándolos
a lugares que tengan similitud con lo que les gusta, etc.
Por ejemplo, una encuesta en Colombia reveló que de un 65 % de los colombianos,, que estudiaron
carreras que no les gustaban, o no eran de su vocación, solo el 33% se dedicó a
trabajar en lo que estudió. Lo cual mostrò que hay una gran decepción y
posterior a ello: un desarrollo profesional insatisfactorio, abandono de
puestos de trabajo, cambios continuos de trabajo. También se ve que al no ser
felices, no logran tener el éxito que quisieran; no son productivos y tiene mayor
riesgo a ser despedidos, ya que no les apasiona lo que hacen. Además tienen mala
salud provocada por la ansiedad y el estrés porque se siente en un lugar
que no encajan. Tienen sentimientos de
baja autoestima y sentimientos de desprecio, sienten que no puede recuperar el
camino y que están atascados.
¿Qué hacer?
1. Si ya has elegido una carrera y sabes que no te
gusta, para allí. No sigas. Se sincero
con tu padre y madre y exprésale tu sentir. Dile que agradeces mucho el apoyo que te han dado, que sientes que
te has equivocado, pero que no puedes seguir con algo que no te hace feliz. Dile
que has descubierto en el camino el sentido de tu verdadera vocación y luego pònle todo el esfuerzo para llegar
donde anhela tu corazón.
2. Si has obligado a tu hijo a seguir algo que no es de su vocación, para.
No sigan presionando más a tu hijo/a. Le harás un gran daño para el resto de su
vida. Literalmente: ACABAS CON SU FUTURO
Y LA POSIBILIDAD DE SER FELIZ. Si quieres verlo feliz, pregúntale si quiere
dejar la carrera y apóyalo a que siga la carrera de su vocación.
3. Ayúdale a tu hijo a investigar
a profundidad lo que le gusta y apasiona. Ahora hay muchos test vocacionales
que confirman estas áreas. Acude con u profesional, no te quedes paralizado. Los
padres debemos ayudar a los hijos en esta etapa difícil de decisión, pero que
luego será la felicidad para su futuro.
4. Vincúlalo a una actividad laboral
relacionada con lo que le gusta. Es una forma de ayudarlo a descubrir qué le
gusta y qué no le gusta de su carrera. Es un aprendizaje que reforzará si es o
no su vocación.
6. No hay que dejar de confiar en
su intuición. Cada persona ya nace con algo que le motiva, solo hay que
ayudarlo a descubrir a través de vincularlos con actividades que se relacionen
con lo que le gusta a tú hijo o hija.
7. Si hay dudas es mejor tomarse un tiempo prudencial. Mientras tanto
se le puede reforzar el tiempo libre con el estudio de idiomas o reforzar las áreas
de conocimiento flojas y así pueda aplicar a la carrera con mayor seguridad. O también
se le puede animar a conseguir un trabajo de medio tiempo, para evitar que se desperdicie el tiempo.
8. Debes motivar siempre a tu
hijo o hija. Unos deciden más rápido la carrera, pero otros que no lo hacen,
necesita de mayor apoyo, amor y guía. Hay que evitar la comparación con los
hermanos que escogieron más rápido la carrera, ya que todos los hijos son
diferentes.
9.Si lo económico es la dificultad,ahora hay prestamos que conceden varios organismos de un país o se puede aplicar a becas o medias becas.Como padres debemos ayudar a nuestros hijos a buscar estas alternativas. Pero ellos necesitan de apoyo.
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