miércoles, 31 de enero de 2018

REACCIONES DE LOS HIJOS EN EL DIVORCIO


Reacciones  de un niño  ante el divorcio de los padres

De acuerdo a los estudios existen una serie de reacciones frente al divorcio de los padres en los niños. Los efectos que se produzcan dependerán más  de la edad, el sexo del niño y las circunstancias que rodean la separación.

En un estudio realizado en la década de los 80 se vio que los niños más pequeños se afectaron más que los mayores, mostrando tristeza, temores, problemas de conducta, pero se recuperaron mejor que  los mayores sin mostrar secuelas.

Pero además de este estudio, se dice que en niños pequeños se puede vivir con más normalidad, si se mantienen las rutinas de la vida y la calidad de apego. Pero si el divorcio tiene además condiciones poco sanas, peleas frecuentes, breve matrimonio, etc, las secuelas pueden ser mayor en el niño que no ha tenido una relación normalizada en su primera infancia. Estas secuelas en sí son las siguientes:

·         En niños de más de 6 años, los varones parecen tener más riesgo de tener problemas en la escuela que las niñas y mostrar más síntomas  Esto se debe a que las niñas siempre se podrán comunicar mejor con la madre.

·         Las  niñas los pasan peor si quedan bajo la tutela del padre o si la madre se vuelve a casar.
·         Las niñas con madrastra o padrastro tienden a mostrar más síntomas externalizados e internalizados.

Lamentablemente, hoy en día son más los divorcios y los niños realmente la pasan muy mal por las implicaciones que conlleva todo este proceso. Pierden el acceso a sus padres, o a uno de ellos, se producen cambios en el entorno y condiciones de vida o se produce hostilidad entre los padres e intrusión del sistema legal.

La madre al tener la tutela de los hijos manifiesta estrés físico y psicológico por lo que pierde el deseo de atenderles adecuadamente a los hijos. Los niños pequeños siempre echaràn de menos al padre ausente. El impacto es muy fuerte en especial en los varones, ya que la presencia del padre le ayuda a tener un desarrollo cognitivo òptimo, le ayuda en la identificación de género, le enseña asertividad y otras habilidades.

La pérdida de un padre por divorcio es vivida con mayor intensidad que la  separación por trabajo o viaje. Surgen emociones de agresividad hacia uno de los padres y lo responsabiliza del divorcio o se culpa a si mismo. La agresividad también puede darse con el padre que se fue al no dar su apoyo.

En niños escolares el divorcio le provoca baja estima, bajo rendimiento académico y escasas aspiraciones.

Los cambios que se dan luego del divorcio se vuelven estresantes para pequeños y mayores. Al romperse la relación la situación económica cambia, se pierde la calidad de vida y afecta al rendimiento escolar.

Si los padres se vuelven a casar, los niños lo interpretan como inestabilidad y estrés. Pero si no se casan y visitan frecuentemente a cada padre, puede ser positivo. También puede ser perjudicial que se de violencia física verbal y física entre los padres luego del divorcio. Los litigios legales los involucran a tal punto que a veces a los niños les llevan a decidir con quién quedarse, pero esto no ayuda. Ya que los padres deben ser quienes se pongan de acuerdo de buena manera. Así se evitan venganzas por parte del progenitor que puede sentirse rechazado.

Hay que evitar más riesgos de estrés en los niños y evitar hostilidad entre los padres, evitar desacuerdos económicos o sobre la crianza de los hijos. Evitar el odio hacia uno de los hijos o progenitor, ya que puede actuarse con hostilidad hacia los hijos. No bloquear la relación progenitor e hijos.

Medidas preventivas:
·        No intentar eliminar al padre de la vida del niño. Creerá que ha desaparecido bruscamente de su vida y se le hace un daño muy grave a la vida emocional.

·             Evitar expresarse mal de uno de los progenitores y manipulando el cariño del niño solo hacia uno.
·      No implicar al niño en las disputas o tensiones usándole como emisario de recados. Puede hacerle sentirse culpable y alejarse del otro que es muy necesario en su desarrollo en especial de los varones que necesitan a su padre.

·         No pelearse delante del niño cada vez que lo va a recoger, ya que es traumático y de graves consecuencias para el niño y peor si se le implica en ponerse a favor de uno.

Claves para ayudar al crecimiento sano del niño y la relación luego de un divorcio

·         Respetar los acuerdos de visitas. No se puede privar al niño de la presencia de su padre, a menos que sea declarado y diagnosticado como peligroso. Por lo general es la madre la que actúa así para presionar mayores recursos o por despecho o revancha. Este es un comportamiento egoísta que no tiene en cuenta las necesidades de los hijos y de las consecuencias a largo plazo. Prefiere alargar el sufrimiento de ella misma y de los niños.

·         A los niños se le puede decir naturalmente: “hoy vas a tener dos casas y vas a estar con papà todo el tiempo que quieras”. Llevar de esta manera el régimen de visitas da seguridad y apego afectivo con el padre, da seguridad al niño de tener a su padre y desarrollar relaciones saludables con él. Ayuda a que los niños se adapten a la nueva forma de vida y la madre se puede relajar más.

·         Dejar en claro que no ha perdido al padre y que lo seguirán teniendo en su vida. Se le puede decir: “Ahora veràs que alegre se pondrá papá cuando sepa que te has lavado los dientes solo”. También se le debe crear expectativas positivas sobre las visitas al padre. Hay que quitar los temores de que el otro progenitor no cuide bien a los hijos, ya que  lo importante es la relación que se dé. Y con el tiempo cuando crezcan ellos mismos escogerán que tiempo quieren estar con el otro padre.

·         Los padres deben mantener contacto para resolver sobre todo aspectos y decisiones relevantes para la vida de los hijos. Los niños toman con alegría que los padres se preocupen por sus necesidades. Además que así los padres comparten responsabilidades y enriquece las decisiones con los dos puntos de vista.

·     Procurar que la experiencia de fin de semana con el padre sea enriquecedora con actividades divertidas para los niños y que quieran volver la próxima vez.

·         Buscar lo antes posible una estabilización en cuanto a reglas y rutinas. Los niños no pueden soportar circunstancias muy alteradas o ambientes desestructurados. El niño tiene claridad sabe que no habrá cambios frecuentes, ni desorden y se adapta mejor a las figuras de apego.

        La inadaptaciones se dan cuando los niños pequeños ven cambios bruscos, cuidadores que no son los de su apego. Si algo así se da es mejor buscar una solución para mejorar la situación. Es preferible sacrificar intereses personales y pensar siempre en la comodidad y bienestar de pequeños.

·         Si hay hostilidad entre padres, es mejor que no se hable mal del otro, ni que la familia lo haga. Hacer ello hace que el niño pierda la confianza en el otro padre, puede evadirse o enfadarse. Puede hacer que no quiera visitar al padre o la familia. El niño puede revelarse contra el progenitor que habla mal del otro. Pueden sufrir mucho y pasar llorando. Pueden sentirse solos y marginados ante los adultos que hablan mal.

·         Mejor hablar bien uno del otro. En caso de hostilidad los niños pueden desvalorizarse o deprimirse. Hay que decirles que la disputa no es por ellos. Hay que decirles que pese al divorcio se les seguirá amando igual, así ellos no tienen que manipular a ninguno.

·    Hay que evitar que tomen partido por alguno de los dos, ya que si no se lo hace tiene graves consecuencias para la identidad de género y la estima y el relacionamiento sano con el padre.

martes, 30 de enero de 2018

AYUDAR A LOS NIÑOS EN UN DUELO


La muerte de un padre es uno de los estresores que más impacta en los niños y trae el riesgo de problemas psicopatológicos y depresión, en especial en niños cuyo temperamento y circunstancias ambientales no son las más adecuadas.

Al igual que los adultos los niños se ven afectados por la pérdida en los primeros tiempos, predominando tristeza y ansiedad. Las alteraciones del primer años no suponen una perturbación y a finales de año se ve una mejoría. Los que mantiene trastornos necesitan de tratamiento psicológico. Si se hace un análisis de edades sobre los síntomas que presentan los niños  se dirá que:

·         En niños de 2-10 años se puede ver: sollozos, tristeza, búsqueda de una madre o padre sustituto y negación de la pérdida en diversas formas. Agresividad, irritabilidad, depresión, desinterés, inhibición. Los síntomas mejoran a los dos o tres años de pérdida.

·         En niños de 3-6 años: Se ve una tasa más alta de comportamientos problemáticos como ansiedad y depresión.

·         En niños de 6-12 años: Se puede ver tristeza, irritabilidad, falta de concentración, fatiga, baja estima, ansiedad de separación y pérdida de ocasiones placenteras. A los seis meses los síntomas se reducen.

·         En niños muy pequeños los síntomas son: Rabietas, miedos nocturnos, dificultades de separación de los cuidadores, conductas dependientes. No expresan emociones. Sufren de depravación de afecto, a menos que el entorno se convierta en algo diferente y se le del afecto que le falta.

Aunque de dos a siete años tienen una comprensión limitada acerca de la muerte, es frecuente que tengan ideas poco realistas y se pueden culpabilizar o negar el hecho. De esta manera estos mecanismos protegen al yo y disminuyen la angustia. Los niños sentirán más la pérdida si el padre era su fuente mayor de afecto, independiente del sexo.

Si la muerte ocurre antes de los siete años, los efectos serán más negativos a largo plazo. Esto se debe a que no tiene madurez emocional que le permita elaborar bien la pèrdida. Sentirá menos afecto en la crianza y corre el riesgo de ser tratado de manera diferente a los niños mayores lo que no le permite procesar los duelos.

Los niños son los que más tienen a desarrollar más agresividad y más problemas internalizados y externalizados, mientras que las niñas más muestran internalización y corren menos riesgo de desarrollar síntomas somáticos y ansiedad.

Si el temperamento del niño era difícil antes de la muerte, corre el riesgo de sufrir más disturbios emocionales ya que no pueden manejar la situación ni desarrollar estrategias para manejar la aflicción. Si el niño quiere ser ayudado hay que ver sus síntomas a largo plazo.

La respuesta del padre sobreviviente influye mucho en los hijos. En viudos jóvenes con hijos pequeños se puede ver angustia, depresión, desamparo, lo que impacta en los niños. Si son madres con trastornos psiquiátricos se puede ver desorganización, menos activas y afectivas, más sobreprotectora y con menos afecto a los niños.

Los niños en edad preescolar reaccionan con ansiedad e inquietud cuando ven al padre o madre superviviente que sufre. Es como si el niño sobreprotegiera al adulto, su relación se estrecha, pero de forma dañina.

Un inadecuado cuidado por parte de su  progenitor con patología es nocivo para el niño. Ya que puede sufrir lo mismo y más si a la vez vivían una situación económica difícil o tenía menos afecto del sobreviviente padre. El factor de mayor riesgo este vivir con un padre deprimido o con síntomas psiquiátricos. El niño no tiene el ambiente adecuado y cuidado que necesita.

Por otro lado, la muerte de un hermano también es estrés para un niño y más si es inesperadamente. Esta pérdida es traumática y trae síntomas psicopatológicos. El riesgo se da porque los padres son  capaces de ver el dolor del hijo sobreviviente por estar sumidos en su dolor. Es importante que el padre explique a los otros hermanos con anticipación de la gravedad de la enfermedad que sufre un hermano para que sepan cómo reaccionar si llegara a morir y así no se sientan culpables o minimicen el hecho como algo sin importancia.

Como ayudar

La prevención siempre será importante para ayudar a minimizar el impacto de la pérdida de un ser querido. Se debe hacer lo siguiente:
  • ·      Explicar al niño la muerte y transmitirle según la edad la naturalidad de este hecho universal. Hablarle de que se puede superar y darle seguridad de que va a tener apoyo y cuidado necesario.
  • ·         Verbalizar el afecto e interés por el niño. Esta acción puede ser llevada a cabo por familiares, amigos de la familia o padre sobreviviente. Debe ser transmitido de forma natural para evitar trasmitir una percepción de víctima.
  • ·         Ayudarle a expresar su dolor mediante dibujos, verbalizar u otros medios. Requiere de comunicación y así se evitará síntomas y habrà superación del dolor.
  • ·         Identificar y aclarar falsas ideas de la muerte como la culpa.
  • ·         Ayudar al niño a entender el dolor del padre y su falta de afecto, indicando que es por un tiempo y que esto pasarà.
  • ·         Ayudar al padre sobreviviente a comprender la importancia de su reacción y la necesidad de manejar su dolor para que sea soporte de su hijo. Ayudarlo en algunas tareas como padre viudo o viuda.
  • ·         Acompañar al niño a los diferentes eventos para que no se sienta solo y  contactar a otros niños que hayan sufrido algo similar y aprendan a cómo superar el dolor, lo que debe ser guiado por un profesional  o profesor.



lunes, 29 de enero de 2018

CÓMO PARAR LA PELEA DE HERMANOS



Para el niño  la pelea con sus hermanos desde los cinco años hasta la adolescencia es un gran estresor. Las peleas en sí no son malas ya que les ayudan a saber cómo resolver conflictos. Muchas veces surge una competencia por la atención de los padres. Cada hijo va creando su propio papel dentro de la familia. Los padres deben respetar las diferencias de cada hijo y tratarlos por igual en todo.

En la infancia una manera hábil de resolver los conflictos es acomodarse a los requerimientos de los pares para recibir elogios y asegurar el afecto por eso los hijos aceptan las directrices de los padres. A medida que crecen, los hijos tienen que resolver los conflictos de sus hermanos, pero ya lo hacen de otra manera, ya que aprenden nuevas estrategias para manejar peleas y porque surgen otros conflictos en sus vidas como colegio, amigos, novios.

Los conflictos entre hermanos se dan más entre hermanos muy cercanos en edad y distinto género. Niños y niñas muestran distintas pautas de juegos e interacción social. Las diferencias en temperamentos, habilidades, gustos, dificultan la relación a edades iniciales.

Los niños a edades iniciales son egocéntricos e impulsivos en la negociación con otros niños. Es muy frecuente que un hermano intente controlar la conducta del otro, pero como carecen de las habilidades para negociar y ver el punto de vista del otro, cada uno intenta dominar al otro, mediante peleas. Ejemplo de ello es cuando: el uno desbarata el juego del otro, dice algo al pasar, etc.

Hay temor y enfado ante una conducta agresiva de un hermano. Puede llegar a ser estresante si un hermano mayor molesta o pega a su hermana menor. El menor puede convertirse en llorón y querer estar solo con la madre. Para el mayor esas peleas no tendrán mucha importancia y emitirá comentarios como: “Que aprenda a no coger mis cosas”, “Para demostrarle a esa tonta que no puede mirarme así”. Para los padres será difícil porque tendrán que estar juntos para que no peleen o ponerlos por separado a jugar, lo cual no ayuda mucho.

 ¿Cómo prevenir esas peleas?
·         Los padres son quienes tienen que intervenir para evitar esas pelas. La recomendación principal es que los hermanos reciban la misma cantidad  de afecto de dedicación y atender las peculiaridades y diferencias de cada niño con amor.

·         En caso de hermanos muy próximos en edad, diferentes temperamentos o interés, se procurará respetar las individualidades. Hay que ubicarlos en diferentes habitaciones y diferenciarlos en proyectos, actividades, etc. Esta estrategia evita las pelas por los espacios u objetos o tener la atención de los padres.

·         Hay que analizar quién es el que produce los roces y tomar decisiones que los ayude a mejorar. Por ejemplo si hay tres hermanos y uno de ellos es el mayor y el que provoca el conflicto, sería bueno darle espacio al mayor para que se interrelacione con otros de su misma edad y en otras actividades y los pequeños pueden quedarse en casa sin vivir conflicto.

·  También se puede crear alternativas que impliquen a los hermanos en actividades de cooperación. Pueden inscribirse en excusiones familiares donde se puedan relacionar con otros chicos y donde trabajen en actividades de cooperación. Así los chicos serán más responsables y cooperadores y menos pelas habrá.

Otras tácticas para los padres son las siguientes:

Desarrollo de control emocional: Controlar las emociones es parte del control personal y autorregulación. Permite que ganemos eficacia para conseguir objetivos en la vida. Hasta los 8 años el control emocional descansa en los padres y la ayuda que den. Por ejemplo:

En una pelea,  interrumpir la pelea sin poner atención ni al agresor ni a la víctima. Luego tomar aparte al agresor y explicar porque no está bien pegar. Se debe aplicar una sanción reparadora o relacionada con el evento, nunca diseñada para que el niño pague lo que ha hecho. Se puede mostrar enfado según edad y temperamento del niño. Cuando los dos se han golpeado, se debe razonar con los dos de forma separada y señalar la responsabilidad compartida.

Hay que enseñar a razonar lo negativo de las peleas. No debe el adulto enfadarse o excitarse señalando culpables o sanciones sin reflexión previa. El Adulto debe escuchar las explicaciones de los niños sino se sentirán frustrados de que no se les escuche sino que se les condene o regañe sin oírles. Escuchar las razones de los otros es una habilidad interpersonal que se enseña aquí con el ejemplo.

Contratos de contingencia: Definen sanciones por incumplimientos y premios por cumplimiento de los acuerdos. Persiguen clarificar las normas y demandas que se le hacen al niño y desarrollar control sobre el comportamiento de pelearse. Se debe hacer un registro público de lo cumplido y no cumplido en la semana. Las reglas deben ser claras. Por ejemplo: Una meta debe ser “no pelear durante la comida”.

Se observara quien empieza la pelea, quién se burla y el que hace algo para fastidiar. Un adulto debe supervisar el plan, y establecer  las recompensas y sanciones. Las recompensas deben ser sociales, sin chantajear al niño o quitarle el cariño. Por ejemplo: salir al cine, donde escoja la película que todos verán, comer su comida preferida.

 Las estrategias  que usan los niños en los conflictos son:

Los niños al no tener formas de enfrentar el problema, crean sus propias estrategias para enfrentarse a los hermanos.Por eso es importante que los padres intervengan  y enseñen a pelar limpio a los hermanos.

En general, los niños usan estrategias primarias (6-7 años) como: resolver el problema, intentando convencer al hermano para que deponga la conducta o diciéndole que deje de molestar.

·         Usan estrategias agresivas: insultar o devolver la agresión.

·         Evitar el problema: Huyen físicamente.

·    Buscan además estrategias secundarias como: Buscar apoyo llamando a un adulto o controlar la emoción. Los niños por lo general usan la agresión, mientras que las niñas recurren a un adulto o hermano mayor.


REACCIONES DEL NIÑO ANTE UN NUEVO HERMANO





Un estresante para el niño es un nacimiento de un nuevo hermano. Pese a que el niño a medida que va creciendo busca independencia, siente un lazo de apego muy fuerte por sus padres hasta los 8 años de edad.

Los niños de esta edad escolar ya saben distinguir las diferencias y comparaciones que hacen los adultos con otros. Por eso cuando viene un hermano se sienten muy estresados por todo lo que tiene que enfrentar: quedarse sin mamá mientras va al hospital, llevarlo a quedarse con tíos o parientes el niño; si es pequeño aún, debe ser llevado a otro cuarto y la concentración  que dan al bebé.

La situación es más estresante en niños de 2 a 4 años porque aún son dependientes de afecto y de sus cuidadores. Pueden pensar que ya no verán nunca más a su madre, también pueden pensar que ellos son culpables de que la madre no este con ellos. En bebes de un año todavía no hay comprensión de la situación y se afectan menos y en niños de más de 4 años ya existe una comprensión de las situación.

Algunos de los síntomas de estrés por el nacimiento de un hermano son:

•             Celos, reacciones de desapego, agresividad al recién nacido, temor a perder la atención y afecto de los padres, desvalorización de sí mismo, en especial de 2 a 4 años. Además hay conflicto con la madre porque se halla más cansada y busca atención de ella.
Un error en este periodo es que se le exija al niño súbitamente que afronte solo las tareas. También hay una falta de dedicación  al niño mayor. Lo correcto es también dedicar el mismo tiempo que se daba antes al niño mayor en lo que sea posible. El niño mayor debe irse adaptando a este nuevo hecho para que así logre la interacción y relación con los hermanos que es parte del desarrollo normal de la familia y no un  problema.

Algunas medidas preventivas para ayudar al niño a aminorar el estrés de esta etapa son:        
 
•             Prepararlo durante el embarazo. El niño debe saber que el nacimiento de un hermanito es querido por la familia.

•             Información clara. Indicar al niño que mamá se alejará un tiempo para ir al hospital y que luego regresará. Decirle que también podrá ir a verla o llamarla.

•             Sacarlo de la habitación antes de que nazca el bebé para evitar que asocie con el nacimiento.
•             Darle una posición superior frente al hermano menor y darle responsabilidades de cuidado al bebé para que así coopere y desarrolle empatía y sepa que podrá  tener un compañero de juegos.

•             Dedicar más atención al mayor durante las primeras semanas y conservar las rutinas anteriores, así como el mismo afecto a los dos.

•             Si surgen los celos, hay que ayudarle a expresar su emoción correctamente. Se puede decir: “Tu quisieras ahora ser un bebé como tu hermanito, verdad y que te cogiera o meciera y te hiciera mimos así”.

•      Ante reacciones de regresión o ansiedad, tratarlas con naturalidad, evitar sobrecargas o exigencias, darle un tiempo para que adapte, manifestarle cariño y valorarlo. Hay que enseñar al niño a sumir el nivel superior acatando las nuevas responsabilidades y le recompensarán por el progreso. Tener cuidado con las visitas y decirles que “su ayuda y conducta es valiosa en la familia”.


CLAVES PARA BUENA AUTOESTIMA EN NIÑOS



La familia es un espacio muy importante para el niño. Allí se forman las relaciones de afecto, lo cual le permite crecer y desarrollar importantes habilidades y adquisición del conocimiento. Lo que aprenda en casa le permitirá aplicar en su vida futura. Por eso el entorno familiar debe ser afectuoso, el niño debe sentir que es cuidado y apoyado. Solo así crecerá de manera saludable y con buena autoestima.

Si la familia se deja absorber por demasiadas demandas, el niño no podrá desarrollarse adecuadamente. Si vive inmersa en conflictos, el niño se estresará más. Si bien es cierto no es posible evitar los cambios o circunstancias que están afectando a la familia, en lo posible se debe minimizar los efectos en los hijos.

Si la madre y padre trabajan, es importante también coordinar momentos para ayudar en las tareas a los chicos. Si hay un divorcio hay que hacer lo posible para que ellos sean menos afectados. Hay que trabajar para que haya menos violencia intrafamiliar. Y si uno de los padres está desempleado hay que animarlo para que busque trabajo y apoyarlo psicológicamente.

Algunos de los estresores que pueden afectar al niño son: falta de afecto, nacimiento de un nuevo hermano, muerte de un padre, el divorcio de padres, maltrato, testigos de la violencia.

La familia como vemos en muy vital para el niño. Pero además el entorno influye mucho en su desarrollo. Si es un entorno empobrecido, puede influir de manera negativa e intensa en su crecimiento. El niño necesita de juguetes, colores, objetos para tocar lo que permite el desarrollo de habilidades motoras y finas. Además de los  estímulos sensoriales, auditivos y visuales, debe haber juegos, mimos, cuidado y afecto. Familias en extrema pobreza, por ejemplo, muestran un retraso en el crecimiento normal. 

Problemas que deben mejorarse en los primeros años de vida del niño:

•            La falta de atención a las necesidades del niño.
•            No se gratifica al niño
•            Falta de afecto y cuidado físico
•            Separación brusca de los cuidadores
•            Desajuste en el niño luego de ser atendido
•           Fracaso en modificar la conducta del bebé una vez atendido, sobre todo en bebès emocionales o enfermos.

Los niños que no han tenido buena atención  tienen un crecimiento físico, cognitivo, social y afectivo deficiente. Incluso se dice que niños hospitalizados tienen más alto riesgo de morir si han sido sometidos a entornos poco estimulantes y faltos de afecto.



domingo, 28 de enero de 2018

CÓMO CRIAR HIJOS EXITOSOS



Los niños y adolescentes necesitan aprender una serie de habilidades sociales que les permitan encajar mejor en el grupo y salir exitosos en cada una de sus actividades.Somos los adultos quienes enseñamos estas habilidades.No podemos esperar que los chicos lo hagan solos. Necesitan de guía,amor y orientación.

Ademàs los chicos necesitan ver que los padres se involucran en sus necesidades de relacionar y les enseñan estrategias útiles para su vida.Los chicos aprenden del ejemplo de los padres  el cómo resuelven un problema, como resuelven sus conflictos y como encuentran soluciones y alternativas para cada cosa que se presenta como dificultad.

Los hijos se vuelven exitosos en sus relaciones en la medida que los padres les ayudamos y les orientamos en el manejo adecuado de sus emociones y el establecimiento de relaciones sanas.

Por ello que los niños deben aprender en habilidades de solución de problemas los siguientes aspectos:
  • ·         Las personas se sienten de diferentes maneras: Hoy me siento alegre, pero luego más aburrido.
  • ·         Los niños diferentes tienen gustos diferentes. Lo que me gusta a mí no le gusta al otro. (Aquí se puede hacer un juego. Repartir diferentes juguetes y pedir que escojan uno. Luego preguntar si a todos les gusta el mismo juguete y dejar que se den cuenta los niños y respondan).
  • ·         No siempre me gusta hacer lo mismo. Hoy se puede jugar la pelota, pero luego me cansaré y no lo harè.
  • ·         Si quiero saber que siente el otro puedo: verlo, oírlo y preguntárselo.
  • ·         Usar nexos temporales: si, entonces, antes, después, ahora, más tarde.

También se puede enseñar habilidades de interacción social  en niños de 5-6 años, como:

Interacción social
Reír, saludar, presentarse, favores, cortesía y amabilidad
Hacer amigos y amigas
Unirse al grupo, cooperar y ayudar.
Conversación
Iniciar, mantener y terminar conversaciones, unirse a las conversaciones de otros.
Sentimientos, emociones y opiniones
Realizar autoafirmaciones positivas, expresar emociones, recibir emociones, defender derechos propios y opiniones propias.
Solución de problemas
Identificar problemas y consecuencias, elegir solución y probar la solución.
Relacionarse con adultos
Se Cortez, conversar con adultos, recibir refuerzo del adulto, hacer peticiones, solucionar problemas con adultos.


Un programa para el aula para niños de 4-5 años es el siguiente:

Conocimiento y comunicación interpersonal
Aprender nombres de compañeros, jugar con reglas, tener interacción positiva, conocer al otro, respeto al otro.
Autodisciplina en clase
Debatir las normas de comportamiento en clase, compromiso de los alumnos, análisis de las dificultades desde el punto de vista del grupo.
Solución de problemas interpersonales
Enseñar a resolver problemas por medio de cuentos y casos de la vida real. Estimular a la reflexión y autorregulación.
Negociación y asertividad
Enseñar negociación y asertividad, para no usar agresividad.
Cooperación
Trabajar en grupo, enseñando las rutinas básicas de dar crédito al otro, respetarle, trabajar por meta común, saber cooperar, etc.
Ayuda y solidaridad.
Se trabaja en enseñar el saber pedir ayuda y el saber darla.

Niños pequeños en escuela:

Para niños pequeños en la escuela se puede fomentar la interacción y propiciar las relaciones amistosas y frecuentes. Con esta técnica se puede reforzar la interacción en los juegos. Se trata de lograr que el niño reciba de sus interacciones consecuencias agradables como:

De índole social
Sonreír al niño, prestarle atención, mirarlo mientras actúa, elogiarlo verbalmente, mostrar afectos hacia él.
Se índole consumible
Darle un obsequio que le guste, permitir que haga algo q le guste, darle una responsabilidad en el aula.

La técnica permite al niño ponerse en contacto con otros niños a través de una actividad como:
  •    Encargar que reparta materiales en clase. Los otros deben decir, gracias. Así se refuerza la interacción.
  •        Fomentar los contactos en clase. Cada niño debe escoger a alguien que no es su amigo y acompañarlo durante todo el día.
  • ·         Actividades de liderazgo. Se le da al niño el papel de líder y los otros hacen lo que dice en media hora. Su papel cambia en los días sucesivos.
  • ·         Actividades de negociación: Se puede repartir juguetes que menos les gusta y deberán negociar entre sí para cambiar hasta conseguir el juguete de su gusto. Se le dice que le pregunte si quiere cambiar el objeto. Si dice que no, enseñar a que no se enfade, dejarlo y preguntar a otro niño.
              Niños grandes en la escuela y colegio:
  • En la escuela también se puede enseñar cooperación. Los niños prosociales prestan cosas, ayudan, cooperan y son mejor aceptados. Por eso algunas de las actividades para estimular son:
  • ·         Coordinar juegos de elaboración de murales, trabajos con plastilina etc.
  • ·         Juegos en que puedan entre todos formar alguna cosa.
  • ·         Formar una orquesta con diversos instrumentos como palos, latas, tapas, etc. Alternar las intervenciones.
  • ·         Juegos de expresión corporal. “Todos los árboles se mueve cuando sopla el viento, las plantas despiertan cuando cae la lluvia, suena la lluvia y ahora el viento, etc.
  • ·         Formar comisiones para jugar con niños nuevos, sentarse a su lado, ayudarle, prestarle cosas, etc.
  •         Se puede elegir a un niño para que ayude a otros en lectura, matemáticas, trabajos manuales retrasados, etc. Enseñar que ayude cuando algo no sepa pero no darle haciendo.
             En el barrio y casa:
  • A los niños se les puede enseñar que actúen por su propia iniciativa de la siguiente manera:
  • ·         Practicando interacciones sencillas. Saludar a alguien de su  vecindario, agradecer, sonreír, etc.
  • ·         Enseñar a conseguir amistades. Enseñarle a ponerse al lado de otro niño, decirle el nombre, preguntarle el suyo, preguntar si quiere jugar con él. Si no quiere, que no se desanime y busque a otro o a un grupo. También se puede invitar a alguien con quiere llevarse a su casa. O animar al niño con apuesta que lograra conseguir amigos.
  • ·         Para que desarrolle la habilidad de hablar se debe conversar frecuentemente con él o mostrarle películas de las que puedan contar que les pareció. Los adultos deben ser buenos modelos.
  • ·         Se le puede apuntar en actividades extracurriculares que le gusten.
  • ·         Desarrollar la autonomía y desenvoltura y permitirle desenvolverse en hábitos de aseo, elección de ropa, ayuda de tareas de casa, etc.

AYUDAS PARA LOS NIÑOS CON ESTRÉS




Enseña habilidades de procesamiento de información

Enseñar habilidades a nuestros hijos lo salvaràn de muchas situaciones amargas y permitirà que se relaciones con otros iguales. Los niños aprenden de los adultos còmo relacionarse, còmo enfrentar problemas, còmo entender la información que se reciben,etc.

Por ello, es importante que como padres estemos dispuestos a ayudar a nuestros hijos cuando nos expresan que tienen dificultades de relacionar, jugar, hablar con alguien, enfrentar a un agresivo o  como tratar a un niño tìmido o hiperactivo.

Lo primero que proponemos es ayudarles a interpretar la información que reciben de sus iguales.Las dificultades surgen cuando malinterpretamos la información que recibimos tal razón se propone algunos modelos para el correcto procesamiento. Uno de ellos es:

Las habilidades de solución de problemas interpersonales que pueden aprenderse de forma discreta, se las interioriza y nos hacen reflexionar y ayudan al niño a resolver un problema anticipando lo que puede suceder al tomar una estrategia. Ejemplo:

Se enseña a examinar la situación. Definir el problema .Pensar las causas de porque el niño se comporta así. ¿Cómo se siente el niño de haberse comportarnos si? ¿Cómo te sentirías tu si?
Darse cuenta de las intenciones del otro niño si son amistosas u hostiles.

Generación de soluciones, selección y puesta en marcha de una estrategia o diversas soluciones.
¿Qué otra cosa podría hacer?
¿Qué hubiese hecho si fueras él? ¿Qué pasará después de hacer esto? ¿Cuál sería la mejor solución si evaluó antes las consecuencias?
(Se pueden hacer juegos para practicar este pensamiento)
Pide: Dame la pelota, tú ya la has tenido por buen tiempo.
Evalúa el resultado a su pedido
No le da la pelota
Pasa al paso siguiente o nueva estrategia
Le quita la pelota
Evalúa el resultado y luego anticipa las consecuencias de dichas soluciones, para elegir otras más adecuadas.
El otro niño lo acusa. El adulto lo califica negativamente.
Luego de esta experiencia vuelve a tomar otra estrategia.
Quitarle la pelota y correr donde la profesora antes de que el otro vaya a acusarlo.
NOTA: Para hacer reflexionar sobre la solución de problemas y sus consecuencias,se puede contar un cuento como un teatro con marionetas. Narrar un problema del protagonista y hacer reflexionar.



En sí los niños con dificultades en las relaciones demuestran déficits o diferencias cualitativas en el pensamiento. Por ejemplo:

·         Muestran inhabilidad para discriminar las intenciones del otro niño.
·         Los agresivos atribuyen a los otros niños intenciones hostiles o malévolas.
·         Piensan que el éxito se debe a la intervención de otro y el fracaso lo atribuyen a sus deficiencias. La realidad es que cada niño debe creer en sus propias habilidades y saber que sí puede tener éxitos. Debemos enseñar a proponer estrategias más aceptables y efectivas.
·       Generan menos soluciones aceptables socialmente ante los problemas y dan soluciones más agresivas e ineficaces.
·  Piensan que pueden alcanzar resultados positivos con estrategias agresivas. No saben evaluar acertadamente sus resultados.
Claves para pevenir que los niños se estresen o depriman por las relaciones sociales 

·         La familia se le considera el primer espacio de socialización del niño y de aprendizaje de competencias sociales y emocionales. La familia debe enseñar comportamientos sociales hábiles que prevengan el rechazo de los iguales y que le ayuden a salir de apuros frente a los conflictos. Los padres y hermanos influyen en el comportamiento del niño, quienes observan y aprenden lo que ven. Los padres deben reforzar y promover los comportamientos deseados, explicando y razonando los motivos y causas, en especial de aquello que los niños no ven ni conocen aún. Influye además el temperamento y las características del medio donde se desenvuelve. Es gratificante educar a un niño de temperamento dócil y sociable. Los padres se muestran más dispuestos a ayudarlos.
·         El apego seguro caracterizadas por las relaciones afectivas familiares en edades tempranas influyen mucho en la formación del carácter positivo del niño y hace que ellos comprendan y participen en relaciones familiares sanas y fuera de la casa. Es importante que los padres den afecto, ya que esto genera confianza en sí mismos y autoeficacia. Un niño querido se siente valioso,  quiere el contacto con otros y logran ser son hábiles sociales.
·         El apego seguro hace que se sienta querido, aùn pese a los regaños, y quiera socializar. Los padres se preocupan de todas sus necesidades. El cariño que reciben de sus padres es bueno para su desarrollo sano. Si el niño es regañado no debe retirarse el cariño ni decirle “no te quiero por hacer esto”. Tampoco hay que demostrar disgusto grande por su comportamiento, tampoco exigirle metas que no pueda conseguir por su edad o personalidad.
·         Los niños aprenden a ser recíprocos cuando sienten el cuidado  y dedicación de sus padres. Así reciben intuitivamente el dar y recibir. Y Aprenden lo que es preocuparse y ayudar a otros. Aprende empatía si ve a la madre o hermano tristes, saben reconocer cuando otro necesita ayuda. También el niño aprende a compartir cuando se le pide actos de colaboración y generosidad cuando se le pide un caramelo de su bolsa. Así se moldea la conducta de ayudar mediante el ejemplo  y reforzando los comportamientos cotidianos. Hay que tener especial atención a los niños de 2 a 5 años que muestran oposición a la madre. A esta edad están desarrollando su yo  y no se les puede calificar de inmaduros o egoístas.
·         También el estilo de crianza influye  en las competencias sociales de los niños. Una estrategia útil es la inducción: de explicar, razonar y hacer reflexionar al niño influye en las relaciones con los amigos. La frecuente interacción verbal entre padres e hijos, el juego físico compartido, en ambiente de cariño y estimulación, ayuda a que sean más sociables con sus compañeros. Por el contrario, la disciplina dura y autoritaria  hace que los niños se vuelvan antisociales e impopulares. Se da en niveles bajos y de alto estrés en la familia.
Otras  medidas de prevención y afrontamiento de estrés por las relaciones interpersonales son:

  •     Padres deben tener en cuenta sentimientos de los hijos. Expresar cariño frecuentemente, tanto verbal como física.
  •          Destacar los aciertos y logros más que las deficiencias.
  •      Hacer reflexionar al niño sobre algo que ha hecho, preguntar sobre las consecuencias de sus actos y anticipar que cree que va a pasar.
  •   Mostrar habilidades en las relaciones familiares: buscar soluciones a los conflictos familiares., negociando con el niño y con los otros miembros  familiares, expresando los deseos, evitando ser coercitivos (regaño, castigo, orden imperativa) o negativo, centrándose más en las dificultades del niño que en sus cualidades.
  •     Implicarse como padres en los juegos y permitir que jueguen con otros niños. Puede dirigir esos juegos ya sea en los cumpleaños o en otras circunstancias dependiendo la edad del niño.
  •     Pueden como padres  salir con amigos que tengan niños con las mismas edades.
  •     Dar ideas de juegos y jugar con el niño y amiguitos. Intervenir cuando hay peleas, dar instrucciones de conducta hábil, supervisar los juegos activamente y dar orientaciones.
  •     En la clase baja se da la estrategia de evitación, en la clase media se orienta a afrontar el problema e intentar superarlo.
  •    Los padres habilites actúan como modelos cotidianos, enseñan a mostrar la emoción oportuna en situaciones adecuadas y regulan su emociones mostrando conductas apropiadas.
  •       Se puede enseñar a expresar compasión, sentimientos de preocupación, que mire el estado emocional del otro.
  •       Se puede enseñar empatía, sentir lo mismo que el otro. Tendrá sentimientos menos egoístas centrados en sí mismo y en cómo superar su angustia.
  •          Si se castiga a la expresión de emociones, el niño aprende a ocultar o inhibir sus emociones, lo que le puede llevar a ser más ansioso y reactivo. No exigir exceso de control emocional ya que inhiben la experiencia de compasión o preocupación por los demás. Evitar decir: “No pasa nada”, “eso no tiene importancia”. Padres deben dar confort en momentos de emoción intensa, lo cual disminuirá la emoción negativa.
  •       En el aula se debe estimular y desarrollar relaciones sociales cooperadoras, juegos placenteros y ordenados para que niños impulsivos, inquietos y movidos aprendan a jugar ordenadamente.