martes, 8 de enero de 2019

AUTOESTIMA EFICAZ







Tener autoestima es estar contentos con lo que somos, es saber valorarnos, aceptarnos, estar seguros que merecemos  disfrutar de las cosas buenas de la vida y que somos capaces de lograrlo porque tenemos buenas cualidades.  La autoestima es vital para nuestras vidas porque influye en las relaciones con los demás, en el grado de confianza en uno mismo, en la profesión, en la paz interior e incluso en los éxitos que se quiera lograr.

La autoestima se va formando a lo largo de la vida. Las experiencias dolorosas nos debilitan en nuestro ser, crean una mala imagen de nosotros mismos  y nos llevan a  pensar de nosotros de la manera siguiente:

1. Somos víctimas indefensas y poco o nada podemos hacer ante lo que nos sucede.
2. Somos unos desastres y no estamos a la altura de los demás.
3. Hay algo malo en mí.

Cuando la estima ha sido muy golpeada la persona se siente sin valor, sin confianza en sí mismo, le es difícil creer en que puede hacer grandes cosas, siempre se compara y termina frustrado sin lograr sus objetivos.

Cada persona debe buscar fortalecer su autoestima. Nadie más que nosotros somos los llamados a construirnos. Si bien es cierto, en el pasado nos lastimaron, nos  minimizaron, nos truncaron y  crecimos pensando que no tenemos derecho a la  felicidad, ahora que somos adultos debemos salir de circulo de la infelicidad para lograr nuestros sueños.

Las experiencias malas deben servirnos como un aprendizaje para la vida. Es tiempo de empezar a vernos como lo que verdaderamente somos y sacar lo todo lo bueno que tenemos. Quizás te digas:” pero no puedo hacerlo, lo he intentado, pero nada me sale bien”.  Te entiendo, pero  vuélvelo a intentar Hazlo por ti. Hazlo porque mereces  una vida plena. Hazlo una vez  más, no importa la edad que tengas, mereces tener lo que quieres.

Cuesta, es verdad, requiere de tiempo, de perseverancia, muchas veces formarte horas y horas, pero luego viene la recompensa. Lo he vivido, lo estoy también haciendo. Ya he empezado a verme diferente y encontrado cualidades sorprendentes que ahora las estoy explotando.

Te dejo algunos secretos que han ayudado a muchos y que ahora, si tú quieres, puedes analizarlos y ponerlos en práctica.

Sé indulgente contigo mismo cuando cometas algún error

¿Cometiste algún error? ¿Cómo reaccionas cuando te equivocas?
Por lo general, tenemos la tendencia a castigarnos por nuestros errores. Nos martirizamos, nos angustiamos, nos afligimos y pensamos que somos unos estúpidos, que no podemos hacer nada bien.

Si este pensamiento persiste, llegará hacerse tan fuerte que terminaremos creyendo que nuestras decisiones son incorrectas, con lo cual aumentará la inseguridad y aumentará la posibilidad de que volvamos a cometer más errores.

Por ello, es mejor pararse y tomar la decisión de cambiar esta forma de pensar. Las decisiones erróneas jamás son intencionadas. A nadie se le ocurre decir: "Amárgate la vida".

Debemos ser conscientes que todos nos equivocamos, y si bien es cierto que somos juzgados muy fuerte, cuando esto nos pasa, es mejor recordar que es algo normal equivocarse. Todos  alguna vez metemos la pata ,y para todos los errores, incluso los más graves, existe el PERDÒN.

¿Qué hacer entonces?:

a. Sé comprensivo, bondadoso, amigo, tolerante, indulgente contigo mismo. Así las posibilidades que te vuelvas a equivocar disminuirán notablemente.
b. Deja de atormentarte, de martirizarte, de angustiarte, de afligirte, de acosarte, de amargarte. Si algo no salió perfecto como esperabas, tendrás la ventaja de mostrarte más abierto a aprender en aquello que te has equivocado y evitarás más errores. Además la perfección no es buena, ya que se debe buscar hacer las cosas bien hechas pero no perfectas.
c. Centra tu atención en tus cualidades positivas y tus éxitos. Si nos acostumbramos a hacer esta práctica, veremos cómo se multiplican las cualidades y disminuyen las debilidades. Por el contrario, si solo nos fijamos en las debilidades, encontraremos un sinfín de ellas. Acuérdate de la frase que dice: “Aquello en lo que centramos nuestra atención tiende a hacerse más grande”.  A continuación te dejo un cuadro para que identifiques tus cualidades:

 MI DIARIO DE AUTOESTIMA:
Anota cada día varias cualidades y atributos positivos que descubras en ti. Para ello es conveniente que hables con personas de tu entorno que te ayuden a anotar las cualidades positivas que tienes. Recuerda que sólo puedes anotar las cualidades positivas.

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo




































Durante la semana, anota que situaciones te hacen sentirte competente, en qué situaciones te sientes bien con tu forma de actuar y en qué situaciones no sientes que estás actuando bien o te cuestionas tú estima personal.
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d. Aprende a decir No. Por lo general, por compromiso, por miedo al rechazo o la forma en que reaccionan los otros, decimos sí a todo  y a todos, pero en el fondo estamos diciéndonos otra cosa y  terminamos resentidos, enfadados y con la impresión de que han abusado de nosotros.

Recuerda: a menos que algo se encuentre realmente dentro de nuestras responsabilidades, no tenemos la obligación de realizarlo. Así de claro. Y si alguien te pide que hagas algo que no te compete, dile claro que no.

Las personas no tienen reparos en tratar de convencernos en que hagamos lo que ellos quieren, incluso nos amenazan con avisar al jefe, o alguien más, lo cual es una falta de consideración, ya que cada uno tiene responsabilidades que cumplir.

Los manipuladores suelen ser muy expertos  en controlar  e impiden las opiniones de los demás  o el normal desarrollo  de las cosas. Pero no hay que permitir  sus manipulaciones por más hábiles que sean. La mejor solución es decir: "No quiero hacerlo". Si decimos esto, ni siquiera tendremos que darles excusas. Además, estaremos siendo responsable con  nuestras tareas.

e. Haz caso omiso de las críticas destructivas hacia tu persona. Muchas personas solo quieren sentirse superiores y sentirse bien por sus problemas de autoestima. Así que es mejor no caer en su juego  porque empobrecerán nuestra estima. Estas personas buscarán humillarnos, criticarnos, abatirnos, hacernos sentir mal, y más si nos mostramos como blanco fácil para sus críticas. Así que no nos enfademos, ni agachemos la cabeza. Evitemos que  su opinión prevalezca sobre la nuestra.

¿Qué hacer entonces?
a. Verlos como dignos de lástima, más que reproche.
b. Evita siempre que puedas el contacto con estas personas.
c. Si ya mismo tienes que estar cerca de esa persona por trabajo o porque es tu vecino o vecina, evita devolverle la pelota con respuestas mordaces. Es mejor desearle siempre lo mejor al otro, que vengarnos. Así la vida nos devolverá los mismo. 

Recuerda: ellos suben su  autoestima a costa de la nuestra. No les permitamos. Una vez más no caigamos en su juego malicioso. 

Si es una persona muy cercana y nos  importa que la relación no se resquebraje usa la comunicación asertiva: firme, claro y sin herir:

Ejemplo:
“Mary quiero que sepas algo antes de empezar las cosas que voy a decirte no serán fáciles para ti. Tengo algunas cosas serías que decirte. Espero que puedas escucharlas con una mente abierta y que podamos trabajar juntas con una solución satisfactoria. Quiero que hoy terminemos más cerca la una de la otra porque eres mi amiga y que nos comprendamos más y no menos.

Deseo conversar sobre la forma en que me hablas. Quiero que entiendas que me lastimas. El otro día, cuando me pediste el informe en la reunión y yo lo había olvidado en la oficina dijiste: ¡Qué tonta! Ahora que lo necesitábamos. O ayer cuando estábamos juntas con Tomas, y él me preguntó sobre una solicitud de préstamo, tu dijiste: “Ella no reconocería ni una taza de café aunque le pegaran en el trasero. No sé lo que te propones con estos comentarios, pero si quiero decirte que no me gustan. Me hieren. No quiero que lo sigas haciendo”.

Deja que responda:
“Mary ¿Qué piensas de la forma en que me hablas?”

La respuesta de la otra persona puede querer desviarse del problema:
“¿Qué dices? ¿No puedo creer que  hayas tomado de esa manera lo que dije. Tú bromeas con la gente más que nadie. Es una hipocresía decirme eso”.

Si se disculpa que bien. Perdone .Pero sino, pon límite:
“Si continua esto me marcharé y no te volveré a hablar hasta que reconozcas el problema y te disculpes. No puedo impedírtelo pero tampoco tengo porque participar"

Si persiste:
“Mary si continuas  haciendo esto iré al departamento de recursos humanos y presentaré una demanda”.

Elabora un plan para luego de la conversación:
Muchas veces la persona ofrecerá una disculpa sincera ,y otra vez lo hará, ya que el cambio requiere de tiempo y es mejor estar preparado. ¿Qué hacer entonces en ese caso?

¿Qué tal si te lo hago saber en caso de que ocurra de nuevo? Estarás dispuesta a escucharme.
Y si reacciona bien continuará todo bien. Pero si no ya sabe manténgase alejado /a de esa persona.
Recomiendo buscar el libro límites cara a cara si quieren ser más asertivos y aprender a poner límites a este tipo de personas o el libro quien aprieta tus botones.

f. Los demás son iguales y dignos de respeto al igual que tú. Muchas veces se nos enseñó que las personas de respeto son aquellas que han obtenido títulos o riquezas, posición u otras dignidades, pero la verdad es que todos somos dignos  de atención y estima especial. Pueden ser diferentes a nosotros, pero no  mejores. Recuerda siempre esto, y no lo olvides NUNCA. Es bueno  también que recuerdes que cuando estas en una posición especial, debes valorar a los demás y respetar su condición.

g. Mira el lado bueno de tus errores. El camino de la vida estará lleno de errores y estos errores nos harán sentir totalmente frustrados. Estos sentimientos se acentuarán más, si alguien condena esos errores, con lo cual nos sentiremos menos que fracasados, pero todo error es una oportunidad de aprendizaje.

La recompensa de los errores es que mejoramos en  nuestras destrezas y tenemos  más  posibilidades de tener éxito en todos los aspectos de tu vida.

h. Reconoce sin reparos tus propios errores. Debemos reconocer de forma abierta nuestros errores, ya que es  un signo de madurez y una prueba de que gozamos de buena autoestima. Cometer errores no significa que seamos inútiles sino que somos seres humanos.

Por el contrario, si nos cuesta admitir que nos hemos equivocado quiere decir que somos demasiado críticos con nosotros mismos y siempre añadimos leña al fuego, lo cual sí puede dañar nuestra estima mucho más. Lo mejor es eliminar esos pensamientos de ineptitud que aparecen cuando cometemos errores y  admitir que    nos equivocamos.

i. Acostúmbrate a ser feliz. La felicidad es una estado de ánimo que nace en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro ser. No depende de acontecimientos externos. Esta felicidad puede aumentarse y, para ello, también se necesita de práctica. Podemos  probar cinco minutos en el día a ser felices, recordando algún evento de la  vida que nos  hizo sentir de esa manera. Así veremos que es posible sentirse feliz a voluntad y esta irá en aumento. La felicidad depende de nosotros, aunque otros nos echen a perder el día.

j. Acostumbrémonos  a hablar de  nosotros mismos de forma positiva para evitar que  nos  amarguemos.

k. Trabaja en algo que te gusta. Cuando amamos nuestro trabajo, todos salen ganado. Primero, disfrutamos lo que hacemos, somos más felices y hacemos la vida más agradable a los que nos rodean. Segundo, nuestro trabajo es hecho con calidad y amor.

Si por el contrario hacemos algo que no nos gusta, hasta nos cuesta levantarnos,  y vemos cada cosa que  nos  piden, como un castigo. Lo mejor es dar lo mejor que podamos, pero a la vez, si sabemos que ya no damos más, es bueno que poco a poco nos pongamos nuevas metas para alcanzar los que queremos ser. O por lo menos, buscarnos un trabajo que en algo que  sea  similar a lo que nos gusta.



domingo, 6 de enero de 2019

Viviendo el duelo: un caso real







Amaba intensamente a mi madre. Desde pequeña fui muy pegada a ella. Hacía todo lo posible por estar con ella. Algo en el corazón me hacía necesitarla. Muchas veces cuando no llegaba pronto del trabajo, me angustiaba, me  desesperaba, entraba en pánico. Con el tiempo fui creciendo y mi amor por ella seguía intacto.


Era una mujer muy trabajadora, lucho incansablemente para sacar adelante a mis cinco hermanos y a mí. Era un verdadero ejemplo.Entonces, una vez que terminé la universidad empecé a ayudar poco a poco a mi padre económicamente. Podía ver la necesidad y eso me hacía que piense en ayudar. Cuando todo parecía que iba bien, que iba mejorando, un día ella cayó enferma y en cuestión de quince días murió. Le detectaron cáncer al estómago, fue fulminante .Dejó de existir.

A mí nunca me hablaron de la muerte, nadie me preparó y, creo que por más que nos preparen, siempre será doloroso. Para la muerte temprana a de mi madre yo no estaba preparada. Ella tenía cincuenta y do años, era joven aún, pero había vivido tan intensamente, había luchado tan incansablemente que yo solo quería darle un poco de lo que me había dado. Pero la vida no me permitió.

Fue tan doloroso vivir el duelo. Por más de quince años no me acerqué a la tumba, tenía mucho dolor de verla allí bajo tierra. Durante ese tiempo la lloré, la recordé, le soñé, la añoré. Fue realmente muy doloroso. Muchos me decían que tenía que dejarla en paz, que ella ya está en el cielo descansando, otros me decían  tienes que sanar, otros me decían, ya, para que recordar a los muertos.

La verdad es que nadie podía entender como mi corazón sensible sentía. Realmente sufría su ausencia y hasta ahora la sigo recordando. Muchas veces desee volver el tiempo atrás, otras veces me decía para qué si tenía tanto sufrimiento, es mejor que este descansando en paz.

Hoy después de 19 años de muerte, mi recuerdo por ella sigue intacto. He aprendido que nunca se olvida a un ser querido y tan amado con es la madre. He aprendido que cada uno vive de distinta manera el duelo y así debe vivir cada uno el duelo de su ser querido. Yo no dejé que acaben con el recuerdo de mi madre. Mis hermanos querían que ya no la recuerde más. Si bien es cierto esta sepultada, yo he decidido guardarla en mi corazón  para tenerla cerquita a mí. Así me siento mejor y así vivo mejor ahora el día a día.

Hoy me siento más tranquila y dispuesta a seguir con más motivación mis nuevas metas. Hoy después de  diecinueve años de sufrir por el recuerdo de mi madre, he decidido que nadie me la arrancará del corazón y que esa será mi decisión y no la de los demás. Esa decisión es solo mía porque no soy igual al resto, no pienso igual al resto. Soy yo guardando el recuerdo de mi madre porque un ser querido nunca debe ser olvidado y más si ha entregado tanto a sus hijos.

Guardar no significa sufrir. Guardar en el corazón al ser querido significa seguir viviendo intensamente la vida y  dar lo mejor de ti. Guardar en el corazón a una madre significa llevar lo bueno que ella nos entregó para ponerlo al servicio de los demás, y eso hago ahora, doy lo mejor  que ella me enseñó, y lo que he aprendido a lo largo de mi camino de mi cada día. Hoy tengo mayor fuerza para  seguir adelante porque sé que Dios no me la quiso arrebatar para hacerme sufrir, sino que Dios me hizo ver que cada uno cumple un ciclo y en ese tiempo debe construirse y dar lo mejor de sí para dejar un buen legado y un buen recuerdo.

Así que si cada uno de mis lectores, que haya pasado esta misma experiencia de duelo, sabrá entenderme. Cada uno debe vivir su proceso de duelo .Este único. Cada uno lo vive de distinta manera, una menos intensa, entes y otros más. Pero llega un momento en que todos volvemos luego a encontrar el verdadero sentido de la vida en medio de la muerte.

Por supuesto que en el camino también busqué ayuda especializada. El duelo no se lo puede vivir de manera solitaria. Yo mismo ahora acompaño a las personas en procesos de duelo donde han perdido un trabajo, una cosa especial o a un ser querido, o están pasando por un divorcio.

Es bueno buscar ayuda para poder pasar de mejor manera estos momentos  de crisis que, en muchos de los casos, son duros y difíciles de entender. La ayuda terapeuta en buena, la he experimentado y eso también me ha ayudado mucho.

Hay que pasar ese duelo, vivir las etapas de negación, de ira, de depresión, de negociación para luego llegar a la etapa de aceptación. Muchas veces esas etapas se repiten una y otra vez, pero está bien, puede haber recaídas, pero llorando, llorando uno vuelve a levantarse.

Es muy necesario hacer una evaluación de  lo que se ha perdido y de lo que no se ha perdido  y de lo que puedo hacer de aquí en adelante. Estas evaluaciones son tan buenas porque nos permiten retomar el camino con paso firme y con mayor claridad.

Al final de toda la tristeza y el dolor, es bueno saber que es posible soñar de nuevo y que se puede volver a vivir. Así que vive tu duelo, vívelo, llora, llora mucho. Siéntete en el derecho de hacer lo que tu corazón sienta, pero sin dañarte. Habla las veces que puedas de tu dolor, compártelo con quien quienes te pueden amar, comprender y no juzgarte.

Vive tu duelo sin hacerte daño: puedes ir al cementerio, visitar las veces que quieras y visitar a tu ser querido, puedes  revisar las fotos, puedes, asistir a reuniones  de apoyo de duelo, puedes hacer cartas, puedes festejar cosas bonitas, etc. Pero a la vez, poco apoco debes ir alimentándote, debes empezar a conectarte con los tuyos, de  quienes están a tu lado, debes volver a recobrar tus sueños y luchar por ellos. No es de la noche a la mañana, pero hay que hacerlo.

Para  el duelo no hay recetas únicas, lo que puedo haber vivido yo es muy personal. Tú quizás experimentes otras cosas. Y si puedes compartir tus experiencias, hazlo. Por eso lo hago yo. También aprendí de otros y sus consejos me ayudaron. Encontré varias experiencias interesantes y como agradezco que lo hayan compartido. De esas experiencias me agradó mucho saber que no era la única que extrañaba a mi madre, que no era la única que vivía tan intensamente el dolor.

De esas experiencias, que pude  hallar, aprendí que debo buscar ayuda terapéutica si me hallo estancada en algún ciclo porque eso puede enfermarnos físicamente y la idea es no dañarnos más.