domingo, 28 de enero de 2018

AYUDAS PARA LOS NIÑOS CON ESTRÉS




Enseña habilidades de procesamiento de información

Enseñar habilidades a nuestros hijos lo salvaràn de muchas situaciones amargas y permitirà que se relaciones con otros iguales. Los niños aprenden de los adultos còmo relacionarse, còmo enfrentar problemas, còmo entender la información que se reciben,etc.

Por ello, es importante que como padres estemos dispuestos a ayudar a nuestros hijos cuando nos expresan que tienen dificultades de relacionar, jugar, hablar con alguien, enfrentar a un agresivo o  como tratar a un niño tìmido o hiperactivo.

Lo primero que proponemos es ayudarles a interpretar la información que reciben de sus iguales.Las dificultades surgen cuando malinterpretamos la información que recibimos tal razón se propone algunos modelos para el correcto procesamiento. Uno de ellos es:

Las habilidades de solución de problemas interpersonales que pueden aprenderse de forma discreta, se las interioriza y nos hacen reflexionar y ayudan al niño a resolver un problema anticipando lo que puede suceder al tomar una estrategia. Ejemplo:

Se enseña a examinar la situación. Definir el problema .Pensar las causas de porque el niño se comporta así. ¿Cómo se siente el niño de haberse comportarnos si? ¿Cómo te sentirías tu si?
Darse cuenta de las intenciones del otro niño si son amistosas u hostiles.

Generación de soluciones, selección y puesta en marcha de una estrategia o diversas soluciones.
¿Qué otra cosa podría hacer?
¿Qué hubiese hecho si fueras él? ¿Qué pasará después de hacer esto? ¿Cuál sería la mejor solución si evaluó antes las consecuencias?
(Se pueden hacer juegos para practicar este pensamiento)
Pide: Dame la pelota, tú ya la has tenido por buen tiempo.
Evalúa el resultado a su pedido
No le da la pelota
Pasa al paso siguiente o nueva estrategia
Le quita la pelota
Evalúa el resultado y luego anticipa las consecuencias de dichas soluciones, para elegir otras más adecuadas.
El otro niño lo acusa. El adulto lo califica negativamente.
Luego de esta experiencia vuelve a tomar otra estrategia.
Quitarle la pelota y correr donde la profesora antes de que el otro vaya a acusarlo.
NOTA: Para hacer reflexionar sobre la solución de problemas y sus consecuencias,se puede contar un cuento como un teatro con marionetas. Narrar un problema del protagonista y hacer reflexionar.



En sí los niños con dificultades en las relaciones demuestran déficits o diferencias cualitativas en el pensamiento. Por ejemplo:

·         Muestran inhabilidad para discriminar las intenciones del otro niño.
·         Los agresivos atribuyen a los otros niños intenciones hostiles o malévolas.
·         Piensan que el éxito se debe a la intervención de otro y el fracaso lo atribuyen a sus deficiencias. La realidad es que cada niño debe creer en sus propias habilidades y saber que sí puede tener éxitos. Debemos enseñar a proponer estrategias más aceptables y efectivas.
·       Generan menos soluciones aceptables socialmente ante los problemas y dan soluciones más agresivas e ineficaces.
·  Piensan que pueden alcanzar resultados positivos con estrategias agresivas. No saben evaluar acertadamente sus resultados.
Claves para pevenir que los niños se estresen o depriman por las relaciones sociales 

·         La familia se le considera el primer espacio de socialización del niño y de aprendizaje de competencias sociales y emocionales. La familia debe enseñar comportamientos sociales hábiles que prevengan el rechazo de los iguales y que le ayuden a salir de apuros frente a los conflictos. Los padres y hermanos influyen en el comportamiento del niño, quienes observan y aprenden lo que ven. Los padres deben reforzar y promover los comportamientos deseados, explicando y razonando los motivos y causas, en especial de aquello que los niños no ven ni conocen aún. Influye además el temperamento y las características del medio donde se desenvuelve. Es gratificante educar a un niño de temperamento dócil y sociable. Los padres se muestran más dispuestos a ayudarlos.
·         El apego seguro caracterizadas por las relaciones afectivas familiares en edades tempranas influyen mucho en la formación del carácter positivo del niño y hace que ellos comprendan y participen en relaciones familiares sanas y fuera de la casa. Es importante que los padres den afecto, ya que esto genera confianza en sí mismos y autoeficacia. Un niño querido se siente valioso,  quiere el contacto con otros y logran ser son hábiles sociales.
·         El apego seguro hace que se sienta querido, aùn pese a los regaños, y quiera socializar. Los padres se preocupan de todas sus necesidades. El cariño que reciben de sus padres es bueno para su desarrollo sano. Si el niño es regañado no debe retirarse el cariño ni decirle “no te quiero por hacer esto”. Tampoco hay que demostrar disgusto grande por su comportamiento, tampoco exigirle metas que no pueda conseguir por su edad o personalidad.
·         Los niños aprenden a ser recíprocos cuando sienten el cuidado  y dedicación de sus padres. Así reciben intuitivamente el dar y recibir. Y Aprenden lo que es preocuparse y ayudar a otros. Aprende empatía si ve a la madre o hermano tristes, saben reconocer cuando otro necesita ayuda. También el niño aprende a compartir cuando se le pide actos de colaboración y generosidad cuando se le pide un caramelo de su bolsa. Así se moldea la conducta de ayudar mediante el ejemplo  y reforzando los comportamientos cotidianos. Hay que tener especial atención a los niños de 2 a 5 años que muestran oposición a la madre. A esta edad están desarrollando su yo  y no se les puede calificar de inmaduros o egoístas.
·         También el estilo de crianza influye  en las competencias sociales de los niños. Una estrategia útil es la inducción: de explicar, razonar y hacer reflexionar al niño influye en las relaciones con los amigos. La frecuente interacción verbal entre padres e hijos, el juego físico compartido, en ambiente de cariño y estimulación, ayuda a que sean más sociables con sus compañeros. Por el contrario, la disciplina dura y autoritaria  hace que los niños se vuelvan antisociales e impopulares. Se da en niveles bajos y de alto estrés en la familia.
Otras  medidas de prevención y afrontamiento de estrés por las relaciones interpersonales son:

  •     Padres deben tener en cuenta sentimientos de los hijos. Expresar cariño frecuentemente, tanto verbal como física.
  •          Destacar los aciertos y logros más que las deficiencias.
  •      Hacer reflexionar al niño sobre algo que ha hecho, preguntar sobre las consecuencias de sus actos y anticipar que cree que va a pasar.
  •   Mostrar habilidades en las relaciones familiares: buscar soluciones a los conflictos familiares., negociando con el niño y con los otros miembros  familiares, expresando los deseos, evitando ser coercitivos (regaño, castigo, orden imperativa) o negativo, centrándose más en las dificultades del niño que en sus cualidades.
  •     Implicarse como padres en los juegos y permitir que jueguen con otros niños. Puede dirigir esos juegos ya sea en los cumpleaños o en otras circunstancias dependiendo la edad del niño.
  •     Pueden como padres  salir con amigos que tengan niños con las mismas edades.
  •     Dar ideas de juegos y jugar con el niño y amiguitos. Intervenir cuando hay peleas, dar instrucciones de conducta hábil, supervisar los juegos activamente y dar orientaciones.
  •     En la clase baja se da la estrategia de evitación, en la clase media se orienta a afrontar el problema e intentar superarlo.
  •    Los padres habilites actúan como modelos cotidianos, enseñan a mostrar la emoción oportuna en situaciones adecuadas y regulan su emociones mostrando conductas apropiadas.
  •       Se puede enseñar a expresar compasión, sentimientos de preocupación, que mire el estado emocional del otro.
  •       Se puede enseñar empatía, sentir lo mismo que el otro. Tendrá sentimientos menos egoístas centrados en sí mismo y en cómo superar su angustia.
  •          Si se castiga a la expresión de emociones, el niño aprende a ocultar o inhibir sus emociones, lo que le puede llevar a ser más ansioso y reactivo. No exigir exceso de control emocional ya que inhiben la experiencia de compasión o preocupación por los demás. Evitar decir: “No pasa nada”, “eso no tiene importancia”. Padres deben dar confort en momentos de emoción intensa, lo cual disminuirá la emoción negativa.
  •       En el aula se debe estimular y desarrollar relaciones sociales cooperadoras, juegos placenteros y ordenados para que niños impulsivos, inquietos y movidos aprendan a jugar ordenadamente.




CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE AMIGOS EN UN NIÑO



El ser humano es relacional, no puede vivir aislado. Necesitamos entablar contacto con  otros iguales y no nos podemos esconder. Tanto niños como adultos se ven en la necesidad de relacionarse por diferentes circunstanciasen el caso de los niños, sus nuevas relaciones empiezan en la eta escolar.

Tiene que pasar mitad de tiempo en la escuela y la otra mitad en la casa. Ello implica para el niño adquirir nuevas habilidades para enfrentar a aquellas relaciones que se le presentan como estresantes.
Si el niño logra una interacción sana puede tener la aceptación de su grupo, caso contrario será relegado y esto generará ansiedad. A partir de los 4 y 5 años los niños el sentimiento de autoeficacia social aumenta, aprender a sentirse hábiles para hacerse amigos y desenvolverse en situaciones de juegos con otros.

Las relacione sociales con iguales ayudan al niño a desarrollar procesos como por ejemplo el lenguaje, la habilidad de coordinar una acción con la de otros, la autorregulación emocional y de conducta, experiencia básicas sobre los otros y su yo. También puede adquirir valores, habilidades y conocimientos que forman su competencia social y emocional y que servirá de base para formar relaciones con otras personas.

Todo lo que han aprendido en casa les ayudara para desenvolverse en el medio, pero si su contexto ha sido cerrado a las relaciones, tendrá dificultades de relacionamiento social. Los niños que mayor riego corren en no poder relaciones hábiles son:

·         Niños hiperactivos: Tienen dificultades para controlar emociones, su psicomotricidad.
·         Los niños con retraso en el desarrollo: Son poco hábiles para comprender las reglas de los juegos o son poco hábiles para el juego.
·         Los niños tímidos: La interacción con otros le asustan, ya que están más necesitados de protección de la familia.
·         Niños que no controlan sus reacciones emocionales: No pueden tener éxito entre sus iguales.

La socialización de un niño se da en dos etapas:

Primera. Padres enseñan al niño habilidades sociales y de autorregulación. Lamentablemente es una relación vertical adulto niño.

Segunda. Se dan relaciones horizontales, ya que cada niño aporta algo desde su posición similar para resolver problemas o tareas sociales.

Las habilidades de los niños cambian según la edad. Las relaciones de la escuela llegan a ser importantes para el niño. Los amigos y compañeros se convierten en fuente de apoyo, seguridad e intimidad.

En el periodo de 16 o 18 meses hasta los tres años la relación de los niños está coordinada a la acción de los otros. Aprende a  hablar y caminar y la situación cambia, los niños encuentran los primeros amigos de juego con quienes adquiere habilidades sociales importantes. No son relaciones tan estables.

Pero a partir de  los 3 años, se pueden ya producir relaciones más frecuentes y de mayor contacto, pero a la vez tiene  que lidiar con los conflictos de juguetes, interés. Allí empieza el control de poder del uno al otro. En la escuela ya va disminuyendo las peleas y aparece una conducta más pro social y de actividades más compartidas. En la escuela ya hay algo más marcado: surgen los compañeros y los amigos.

Como ya habíamos dicho estas habilidades de los niños, son adquiridas en su primer espacio que es la familia, de la interacción de los padres y del temperamento. El contexto familiar influye en la calidad de las relaciones con los otros y dependerá que como el niño interpreta y responde a los estímulos sociales y cómo controla emociones.

A la vez las prácticas de la disciplina e implicación de los padres en la educación influyen en el vínculo con iguales. Los dos aspectos influyen también en la calidad de las primeras relaciones. Las mismas habilidades de autorregulación y sociales de los padres se verán en los niños.

La disciplina dura y castigo físico, junto con la forma en que los padres vean al niño, provoca una conducta agresiva y rechazo de iguales. De igual modo si los padres no se implican en la educación de los hijos pude surgir inhibición social, lo que produce niños ignorados por otros.

Las habilidades de autorregulación emocional son un requisito clave para desarrollar habilidades sociales. Estas se aprender en el contexto familiar.

La forma en que expresan sus afecto y emociones los padres, enseña a los niños a  mostrar también adecuadamente sus emociones, así como a reconocer esas señales en otros iguales. Los padres enseñan a regular emociones cuando corrigen los berrinches  o conductas inadecuadas. Los padres son los modelos de negociación y habilidad para resolver conflictos. Los hijos aprenden de ellos.

Con un buen aprendizaje social y autorregulación en casa los niños pueden salir al mundo externo a socializar de modo saludables y tener amigos que sean recíprocos y que tengan el mismo afecto. Las amistades son relaciones más estrechas y a veces cerradas porque se empieza a hacer preferencia sobre ciertos amigos.

Si un niño logra hacer buenas amistades en la infancia también lo hará el resto de su vida. Las amistades en la infancia dan seguridad emocional en contextos nuevos, permite que se exprese el afecto al otro y  de forma espontánea; hace que los niños aprendan a prestar ayuda en el área escolar o en los juegos y relaciones. 

El niño en la infancia aprende desarrollar su auto concepto y eficacia personal. Se dan cuenta de cómo los otros reaccionan a su conducta, la imagen que tiene de él. Se empieza a comparar y ve los logros o fracasos de los otros y los suyos. Si sabe que otros se esfuerzan puede inspirarse y alentarse a tener éxito. Las amistades infantiles permiten brindarse diversión, estimulación y compañerismo. Se divierten más jugando en grupo que solos.

En todos los años, los amigos ayudan a enfrentar el estrés diario. Los amigos son apoyo para jugar, aprendizaje para resolver conflictos y ser solidario si alguien no tiene algo que comer.

Los niños que son nuevos y tienen amigos, se adaptan más rápido. Conservar un amigo en el vecindario ayuda a superar el estrés. También tener buenos amigos ayuda en el rendimiento escolar. En muchos casos no tener amigos es causa de dejar la escuela en especial en adolescentes chicas. Incluso el rechazo del grupo se hace menos duro si se tiene tan solo un amigo.

Si por el contrario, los niños  no tienen  amigos, pierden oportunidades para desarrollar habilidades interpersonales básicas, que solo se aprenden entre amigos. No tener amigos origina sentimientos de soledad, estrés, insatisfacción personal. La pérdida de amigo incluso es un estresor importante, aún  en niños de cinco años.

Si el niño es rechazado por los compañeros se produce un gran estrés. Quienes sufren este tipo de rechazo y estrés son:

Niños hiperactivos: Son rechazados por agresión. Tienen dificultades de mantener la atención en las  tareas, actividades sociales, no controlan emociones, no esperan el turno, hablan mucho y son  muy inquietos. Todo esto provoca irritabilidad en el resto y hace que la agresividad del niño aumente aun con otros que no le hacen daño. Los padres  de estos niños presentan inhabilidad en su crianza. Muchas veces se les  etiqueta de problemático y crea mala reputación que le priva de las relaciones con los demás.
Niños con problemas de conducta: La agresividad lleva a ser rechazado por los otros. El niño agresivo pude insultar, agredir, intimidad, violar los derechos de los demás. Los otros niños pueden responder con agresividad y hará que se ponga siempre a la defensiva porque piensa que los demás le agreden. Por lo general esto se da más en los varones, en cambio las niñas muestran bajo rendimiento, agresividad, asilamiento, ansiedad.
Escaso control emocional: Es decir alta reactividad, emociones negativas fuertes, no se autorregulan. En niños de  4-6 años es por bajo funcionamiento social.
Dificultades en el desarrollo: Tienen retraso mental, motor, dificultades de aprendizaje. Sus inhabilidades provocan rechazo de los compañeros, impopularidad o ausencia de interés por su amistad.
Aislamiento: Son niños rechazados tímidos, inhibidos o solitarios, que no le gustan las relaciones sociales y a la vez  tienen ansiedad, insatisfacción, pobre percepción su competencia social. No tienen habilidades sociales, son negativos y con  baja estima. Tiñen conciencia de las dificultades y fracasos sociales.
Depresión: Escasas habilidades sociales que hacen que el niño y en especial el adolescente se deprima. Tienen conducta interpersonal poco funcional y no tienen amigos.
Si se mantiene los problemas en las relaciones interpersonales se corre el riesgo de padecer un relacionamiento pobre en la adolescencia  y la vida adulta. Pero a la vez pueden presentar: problemas de conducta, bajo rendimiento académico, problemas de drogas, repetición de curso o abandono de estudios.
Niños ignorados: No son señalados ni nominados. No son rechazados pero sufre estrés al no ser tomado en cuenta en nada.
El estrés se manifiesta de distintas maneras y según las edades si hay rechazo social. Así los síntomas son:
3-6 años: Negativas de ir al colegio, llanto, llama al profesor porque no le dejan jugar, le pegan, se retira del lugar de conflicto. Se queda cerca  y juega solo o se cerca sin participar. Demanda ayuda de un adulto. Es un déficit y carencia personal que tiene y no se dan cuenta quienes le rodean.
6 años: soledad, depresión en la infancia media y adolescencia. Tristeza, sentimientos de soledad y ansiedad. Se da mucho en niños tímidos. La soledad genera llanto quejas, tristeza, apatía de ir al colegio, excesivo apego al adulto.
Hay que observar mejor el caso de los niños tímidos. Ellos tienen miedo a los extraños y a que lo evalúen de forma negativa. Tiene una conducta inhibida temperamental  en situaciones poco conocidas, pero en la familia es competente y hábil. Tiene falta de sociabilidad, muestra escasa interacción social, prefiere jugar solo, pero no demuestra problema si interactúa con otros.
La timidez anormal se caracteriza por ser fuerte y estable a evitar a otros niños en situaciones sociales.

Estos niños tímidos al notar que son evaluados de forma negativa, llegan a percibirse con poco valor. Pueden sentirse solos y llegar a la depresión por el rechazo que sufren de los demás. Tienen mucha ansiedad social e insatisfacción. Pueden ser vistos como poco prosociales y escasa sensibilidad social. Por lo general dicen frases como:
·         “No puedo jugar con él”
·         “No quieren jugar conmigo”
·         “No tengo nadie con quien jugar”

Aspectos que ayudan a bajar el impacto del estrés son:

Control de emociones
Manejar emociones amortigua el estrés, reduce las ocasiones de conflicto si el niño emite una respuesta hábil que lo evite. Hay que enseñar a no ser reactivos, ya que muchas veces hay niños que reaccionan de forma rápida e intensa ante una situación que rechazan. Hay que enseñar habilidades que regulen las emociones y la conducta de manejo ante la provocación.

El manejo de la conducta  y la emoción puede estar centrada en los siguientes elementos:
En la propia emoción. Decir al niño que respire profundo para controlar algo intenso.
En el contexto: Lograr que el niño mire algún aspecto de la situación o que se distraiga del estímulo que le causa estrés.
Acciones indirectas: Hacer que el niño realice una actividad alternativa para lograr que controle la emoción.

Si los niños no controlan las emociones y encima de ello tiene alta reactividad puede ser rechazado y ser visto por los profesores con escasa conducta social apropiada. El niño puede actuar inapropiadamente en situaciones emocionales.

Si el niño es agresivo y a la vez con respuesta emocional intensa se los puede considerar difíciles de manejar las emociones de manera constructiva.

Los niños que hacen muchas rabietas y tienen miedos, tienen menos amigos y se pelean con mayor frecuencia porque son emocionales negativos.

Si el niño suele huir a la situación estresante, quiere decir que no tiene otras estrategias constructivas.  Es mejor que el niño aprenda a hacer objeciones verbales, así podrá obtener apoyo y evitará respuestas agresivas inmediatas. Enseñar a verbalizar lo que siente y en lo que está en desacuerdo permite el logro de objetivos y le da más satisfacciones.



LAS FOBIAS ESCOLARES



Las fobias:causas
Los miedos y fobias son graves si persisten en el tiempo.Dos años o más debilitan o entorpecen la vida del niño en su cotidianidad. Pueden aparecer en edad preescolar y adolescencia. La fobia a ir a la escuela es un temor exagerado a ir allá. Hay que averiguar que exactamente le esta causando miedo o temor y para ello hay que llegar al corazón del niño/a.

Algunas de las cusas pueden ser: miedo a sus maestros, miedo a no poder sacar buenas notas, sobre exigencia curricular, miedo a los exámenes, compararse con algún compañero màs inteligente, etc.

Síntomas:

Puede manifestar, miedos, vómitos mareos, resistencia a ingresar, patalear, gritar, vestirse lentamente para llegar tarde. Volverse a casa, agresividad repentina. Estas fobias pueden tener un antecedente.

Si el niño se percibe como incapaz o falto de inteligencia, puede tener estrés. Puede afectar esto a su futuro, creando en él expectativas de fracaso que le llevan a abandonar la tarea o el estudio, adoptando una postura pasiva y desinteresada. Puede rehusarse a realizar tareas de dificultad intermedia por temor a no superarlas prefiriendo las muy fáciles o muy difíciles que le justifiquen su fracaso. Sentirá vergüenza y humillación.

Muchos atribuyen el fracaso escolar a la poca preparación y esto se convierte en un motor para superarse, pero si lo atribuyen a la suerte no ayuda a su autoeficacia, ni lo motiva a desarrollar hábitos eficaces de estudio.

A quienes afecta:

Se dan en niños más dependientes, inmaduros y deprimidos.

Quienes sufren más daño por el fracaso escolar son aquello que están motivados más por el que dirán los demás, que por el logro de competencias nuevas. Puede originar depresión e indefensión que le hace pensar que haga lo que haga no puede evitar el fracaso o suspenso. El fracaso le hace sentirse desesperanzado, creyendo que son incompetentes.

Si el fracaso se da en los primeros años de escolaridad es difícil que lo supere a lo largo de la escolaridad.

Medidas preventivas frente a las fobias y miedos:

·         Ayudarle a que tenga éxito en las tareas.

·         Los profesores pueden ayudar mucho con sus comentarios y valoración. Ya que estos impactan en cómo se ve a sí mismo el niño.

·         Maestros dar tareas que pueda hacer el niño y no que resulten inalcanzables.

·         Graduar las dificultades para que consigan éxitos intermedios y dominio de la tarea.

·         Decirle:¡Ves que sabes hacer bien cuando te esfuerzas¡

·         No descalificar porque traduce como que no vale nada. En lugar de: “Tu no sirves para hacer esto”, decir: "Hoy no has trabajado lo suficiente”.

·         Ayudar al niño a ser más consciente de sus sentimientos: “Estoy triste”

·         Cambiar creencias irracionales que no son ciertas: "Que todo lo que hace debe salir bien o que todo el mundo debe quererlo".

·         Cambiar sentimientos de inferioridad en el niño. Indicarle que todos tenemos cosas positivas y negativas y que no debe ver a los demás como solo bueno o malo. Que si no logra grandes resultados, igual será querido.

·         Aprender a pensar que desear o pedir algo no significa alcanzarlo, sino que le gustaría conseguirlo. "Usar me gustaría o prefiero antes que debo o tengo que".

Ansiedad ante los exámenes

Surge cuando el niño se centra en la preocupación por el fracaso, lo que no permite que se concentre.
Los alumnos que muestran ansiedad en estos casos presentan déficit cognitivo y atencional. Ven la evaluación como amenazante. Y su déficit hace que se distraigan fácilmente debido a la preocupación.

Esta ansiedad empieza en años preescolares y se estabiliza en la escolar. Incluso va un poco más atrás. Se da en el estadio de sus relaciones con sus padres, muchas experiencias que ha vivido le han dejado esa sensación de fracaso, ya que han hecho todo lo posible por colmar las expectativas de los padres, sin que ellos se sientan satisfechos con los esfuerzos que hace y llenan de culpa al niños. La culpa hace que se esfuerce para evitar el fracaso, pero, a la vez, hace que interfiera en el rendimiento y se llena de ansiedad.

También sucede que los padres tienen lastima por sus hijos por no considerarlos con capacidad o inteligencia. Esta situación genera vergüenza y ansiedad y le hace dependiente de los padres.

También la ansiedad de los padres influye en los hijos. Estos padres son negativos, no ayudar a que resuelvan sus problemas y sin darse cuenta hacen que sus hijos se llenen de problemas o preocupaciones ajenas. Los padres deben aprender que los hijos necesitan que nos los critiquen, sino que los ayuden a resolver los problemas con estrategias que exploten sus propios recursos y le ayuden a centrarse en su tarea.

Algunas técnicas para ayudar al niño frente al estrés que generan los exámenes son:
·         Los maestros, padres, educadores deseosos de ayudar, y menos autoritarios, ayudan a reducir la ansiedad en los niños. Los profesores deben bajar su ansiedad y expectativas sobre los alumnos. No deben ser altas ni bajas las expectativas porque en los dos casos genera el mismo resultado, ansiedad, y en el segundo, desvalorización.

·         Los padres no deben ser sobreprotectores ni generar temores en el niño. Deben ser positivos hacia la escuela y si no están de acuerdo, deben buscar otra escuela.

·         Ayudar al niño a la adaptación inicial en la escuela de poco a poco.

·         Aplicar la relajación sobre todo en caso de niños hiperactivos. Usar técnica de la tortuga.

·         Permitir al niño una actividad de escape para que descargue su ansiedad. Se puede dejar que salga al patio o a jugar cuando sienta deseo de irse a casa.

·         Enseñar auto instrucciones para controlar su conducta. Mejora la ansiedad y el rendimiento.


·         Relajar al niño haciéndolo imaginar escenas con héroes que no tiene  miedo.

ESTRÉS EN LA ESCUELA: FORMAS DE AYUDAR



La escuela es un espacio para aprender nuevas habilidades tanto académicas como sociales, sin embargo también es un  lugar que provoca estrés en los niños. En muchas ocasiones puede surgir un miedo o fobia  ir a la escuela. Las demandas de padres y maestros provocan estrés, se produce ansiedad frente a los exámenes y el temor al fracaso escolar.

Si no rinden como se debe, los niños pueden no querer ir al colegio o ir obligado, esto les sitúa en una desventaja frente a sus compañeros. En niños de 5 a 6 años por lo general hay un deseo de no querer ir a la escuela porque no le gusta lo que se hace.

También los niños sienten ansiedad por la valoraciones que se hace de cada alumno y son etiquetados de  retaso mental, problemas de lenguaje, etc. Esto impacta en toda su vida escolar.

Hay que estar atentos a los primeros tiempos escolares ya las primeras dificultades como: peleas, caídas, conflictos como roturas de juguetes o aspectos relacionados con la interacción con sus compañeros.

De 3 a 6 años los niños se muestran dudosos retraídos,  ansiosos, tensos, inmóviles, en sus primera interacciones con el grupo nuevo y formal. Todo dependerá del temperamento para que se dé una adaptación inicial. Si el niño es emocional se estresa, pero si es sociable esto lo amortigua.

Los niños caprichosos y poco razonables, dependientes de los padres, llorones tienen más dificultad. Los sociables están acostumbrados a tratar con otros adultos y niños y se adaptan bien.

En niños de 2 a 6 años los síntomas de estrés son:
•             Conductas regresivas: chuparse el dedo, mojar la cama comerse unas, etc.
•             No querer hablar con nadie.
•             Incapacidad de concentrarse en tareas, desmotivación.
•             Perder sueño y apetito.
•             Irritabilidad inexplicable.
•             Quejas: dolor cabeza, barriga.
•             Problemas con compañeros clase.

Los cambios de colegio se experimentan de igual manera. Las niñas se centran más en las tareas y se comunica menos con los otros chicos, buscan la seguridad del profesor.

Ahora, lo que puede favorecer a la adaptación tiene que ver con las prácticas de disciplina y expectativas de los padres en la educación de sus hijos. Por eso una disciplina basada en un lenguaje duro y castigo físico y bajas expectativas en el desarrollo del niño pueden provocar agresividad y rechazo de los iguales. Si no se disciplina correctamente, más la desobediencia del niño, llevan a no saber autorregularse y fracasa en habilidades sociales.

Los niños   temen a las demandas escolares. Es la primera fuente de estrés. Le preocupa las otras, las exigencias de las tareas en casa. La segunda fuente de estrés son las interacciones sociales, sobre todo para las chicas. Tienen miedo a sentirse solas en clase o en el recreo. La tercera fuente de estrés es el trato con los profesores que puede mostrar favoritismos.

La disciplina en clase es percibida como fuente de estrés sobre todo por lo varones y más por lo más pequeños. Temen la reprimenda o castigo público, tener dificultades con la profesora o profesor. Otros estresores son las actividades extras, hablar en público más para las chicas.

Fracasar en el rendimiento escolar es un estresor importante incluso a los 7 u 8 años y causa de consulta psicológica, dificulta la adaptación y la aceptación de los otros. Las demandas escolares ponen a prueba sus capacidades y desafía en varios frentes.

Además pueden haber niños muy desmotivados por en los  estudios. En esos casos si ya es grande se le puede mandar a trabajar y allí él mismo madura y entrará a estudiar  luego y  si no se interesa pese al apoyo de padres por el estudio es mejor dejar que fracase y que siga con los estudios a su ritmo.

Un caso muy particular a tomar en cuenta son los niños cuya conducta no está bien establecida a los 6 o 7 años. Ellos pueden oponerse, negarse y ser rebeldes ante la exigencia escolar y no llevar los trabajos, los libros a la escuela, no realizar tareas en el aula. Abiertamente rehúyen al trabajo escolar.

Esta rebeldía más la incapacidad del niño impulsivo, hiperactivo, inmaduro, hace que se sientan aburridos y no soporten la escuela. Por lo general se levantan, molestan, se aburren.
 A estos niños hay que:
·         Crearle hábitos de trabajo,
·         Actividades extra, de forma controlada y socializada,
·         Organizando con detalle la, actividad del niño y los tiempos libres.


 Para evitar estrés escolar se puede tomar las siguientes medidas:

·         Familiariza al niño con la escuela, llevándola a conocer y hablando con amiguitos que asisten allí.

·         Siempre hablar de forma positiva de la escuela, indicando en que es un paso para aprender cosas nuevas y valiosas.

·         Acostumbrar al niño a actividades que se pueden desarrollar en escuela  e incluso con el material y trabajar con tiempos en dibujo libre, recortar cosas, leerle cuentos, modelar plastilina, etc.

·         Padres deben estar  en contacto con profesores los primeros años de escolaridad, ya que los inicios de como afronte el trabajo escolar son determinantes para su éxito.

·         Pedir al niño que cuente como le fue en su día escolar y le muestre materiales y productos terminados. El valor que dan los padres a aquello que hace el niño en la escuela impacta en la motivación de este para el trabajo escolar.

·         Hacer comprender que lo importante es hacer el trabajo escolar diario y esforzarse, aunque no se consigan resultados eficaces al inicio.

·         No proyectar en los niños ansiedades o perfeccionismos en cuanto a dominar algo.

·         Afrontar los resultados incompletos con relajación, haciendo entender al niño que se le quiere y que es muy importante para el padre y que le van a ayudar a enfrentar las dificultades.

·         En caso de niños desobedientes e inmaduros, que actúan como si tuviesen menos edad, se debe mantener el cariño y la valoración. Se debe tener paciencia en el proceso de su aprendizaje ya  que este tipo de niños adquieren competencias con más lentitud y esfuerzo que otros. Debe recibir clase extracurriculares, más atención personalizada por el profesor con adaptaciones curriculares que le permitan ir a su ritmo.

Lo que se debe evitar:
·         Debe evitarse de forma tajante que el niño se quede en la casa, ya que es una conducta inadaptada para controlar el ambiente.

·         Se deberá sobreproteger excesivamente al hijo dejándole en casa o reforzando este comportamiento dependiente o temeroso. Se debe dar al niño más bien un programa alternativo.

En cuanto a las dificultades de aprendizaje, se puede ver niños que no están interesados en aprender a leer ni las matemática porque no tienen esas capacidades. Son niños inquietos que buscan la actividad física, quieren conocimientos sobre animales o coches o con interés lúdicos.

Otros niños tienen déficit  o dificultades para la escritura matemáticas, son materias esenciales que si no las dominan están destinados al fracaso y difícil adaptación. Estos niños están en la media de inteligencia, no presentan daño cerebral. No aprenden de la misma manera que los otros, pero necesitan procedimientos de instrucción más potentes y más individualizados. Puede parecer perezoso y sin motivación. Si no aprende se frustra y se siente capaz de aprender.

A los 6 y 7 años de edad el niño ya se da cuenta del éxito o fracaso suyo. El éxito ayuda a incrementar el auto concepto positivo y sensación de auto eficiencia y se consigue capaz de conseguir futuros éxitos en el futuro. El fracaso disminuye la confianza en sí mismo para lograr éxitos futuros y forma una visión pobre de sí mismo y negativa.

Los padres pueden hacer mucho para ayudar a estos niños a enfrentar el fracaso escolar. Se necesita que ambos tengan claridad del problema .Muchas veces niegan o minimizan el problema y no ayudan a resolverlo; en otros casos suele culparse de sus fracasos o se lamenta. También muestra incomprensión ¿Por qué no puedes aprender como tu hermana? Tratan de huir o levarlo al psicólogo.

Si el profesor hace una valoración del alumno, esto pesa en la aceptación social y preferencia que muestran los compañeros. Muchos niños rechazados  a esas edades escolares son niños con dificultades de aprendizaje y fracasos escolares.

Lo que puede hacer los padres:
·         Apoyar con cariño que compense la desvalorización del niño y dedicarle tiempo.

·         Animar y destacar sus aspectos fuertes: deporte, juegos, habilidades, destrezas manuales, interés, etc.

·         Demostrar que se le acepta como